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En una acción que no registra antecedentes, y con el propósito de mostrarse al mundo ante nuevos potenciales turistas que podrían aportarle un interesante movimiento económico, la ciudad de Miami ha decidido, como política de Estado, involucrarse en la organización de eventos futbolísticos de primera línea mundial. Para ello, la Comisión de Deporte de Miami-Dade firmó un convenio con un grupo gerenciado por argentinos y prevé, en el término de 10 años, desarrollar, en torno a partidos amistosos y copas oficiales, un flujo de dinero cercano a los u$s 2500 millones.
Los encuentros tendrán lugar en el extraordinario Dolphin Stadium, allí donde hoy juegan al béisbol los Marlins, y al fútbol americano los Dolphins; un lujoso escenario para 74.000 espectadores que fue refaccionado en 2006 con una inversión de u$s 250 millones que lo posicionó como uno de los mejores centros de espectáculos deportivos del mundo. Allí se jugará el SuperBowl de 2010. Allí, en un futuro, también se jugará “soccer”.
Uno de los pilares de este acuerdo, tras haber recibido el tema de manos del abogado Fernando Berot (presidente de Miami Soccer Series Entertainment), es el agente FIFA Guillermo Tofoni. Actual vicepresidente de Miami Soccer Series, Tofoni le contó a El Cronista detalles del ambicioso acuerdo: “Vamos a traer a Miami lo mejor del fútbol mundial en espectáculos que, además, tengan un bonus track como ocurre en los Estados Unidos con otros deportes”. Ese valor agregado lo pueden aportar, por caso, los Rolling Stones (sueño de los organizadores) aunque está claro que, el fútbol será el eje central. “Ya hemos hechos sondeos informales y confiamos en poder tener, pronto, encuentros decisivos como la final de la Copa Libertadores y, también, el cotejo definitorio de la Superliga italiana”, agrega. Si bien en la presentación oficial que se hizo en el Hotel Intercontinental de Miami no se detallaron precisiones, las gestiones estarían encaminadas a que el primero de los partidos amistosos, en fecha FIFA, sea entre la Argentina y Brasil. Podría ser el 11 de febrero de 2009. En total se desarrollarán entre 7 y 10 partidos por año y en la agenda figuran Inter, Manchester, Real Madrid, Juventus y, obviamente, Boca y River.
Es el doctor Berot, un argentino con fuertes raíces en Miami, quien hace foco en el impacto económico que la llegada del fútbol puede tener en Miami: “Si tenemos en cuenta que estimamos entre 40.000 y 50.000 espectadores por partido, y que cada turista dejará como gasto directo no menos de u$s 4.000 en su semana de visita, más el ingreso indirecto que llegará a través de la televisación a más de 100 países del mundo, es sólo cuestión de hacer cuentas para pensar en una actividad económica que implique, para Miami, u$s 2500 millones”.
En una ciudad que supo tener un Argentina-Alemania (1993) y un Boca-River (2002), volverá el fútbol tras cuatro años (Argentina-Alemania, 2004). La importancia de este lanzamiento la da el comentario del comisionado José “Pepe” Díaz, copresidente de la Comisión de Deportes de Miami-Dade: “Miami es una ciudad internacional, extraordinaria; y el fútbol es el deporte más popular del mundo: ¿Qué mejor combinación?”.