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| Detrás de escena |
| Muchas veces relegados al anonimato, los diseñadores de autos juegan un rol fundamental en el mundo de los autos. Quiénes son los sastres que vistieron a los modelos que hicieron historia. Desde Battista Pinin Farina y Giorgetto Giugiaro, hasta el argentino Horacio Pagani, pasando por Nuccio Bertone y Marcello Gandini. Después de todo, bien es sabido que los coches también "entran por los ojos". |
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Por Matías Franchini
Dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Haciendo un paralelo -de los tantos que admite- con la historia del automóvil, bien podría decirse entonces que detrás de todo gran vehículo hay un gran diseñador. Dejando de lado (sin ánimo sexista) cuánto de verdad y cuánto de mitología popular tiene la primera frase, la segunda no admite discusiones. Si bien son las grandes marcas quienes ponen la cara y sacan pecho a la hora de chapear con sus productos, detrás de escena el proceso consta de numerosas fases y participantes, aunque con un actor que adquiere un papel casi protagónico. El premio mayor, señores, es para los diseñadores.
Es que llegar al modelo definitivo de cada automóvil no es una tarea fácil, y requiere de sucesivos ensayos, opiniones, pruebas, análisis, repercusiones y demás aspectos complementarios. Pocos saben que en las sombras de un vehículo de calidad hay largos años de trabajo. Y quien lanza la primera piedra -la fundamental- no es otro que el diseñador, que pone su ingenio y su capacidad al servicio de las compañías en busca del efecto deseado.
Teniendo en cuenta el tamaño del negocio en cuestión, son pocos aquellos que salen del anonimato y adquieren un reconocimiento masivo, en un rubro en el que las flores y los elogios se los llevan los constructores. Aunque, puertas adentro del mercado, la lista de prestigiosos creadores es rica y extensa. Aún a pesar de la heterogeneidad de estilos y formas de trabajo, la opinión de los especialistas es casi unánime a la hora de reconocer a los dos más talentosos del siglo XX y lo que va del XXI. Battista Pinin Farina y Giorgetto Giugiaro son los destinatarios de las mayores reverencias, pero no los únicos. Detrás se encolumnan otros valuartes como Nuccio Bertone y -más atrás- Marcello Gandini, con un legado que incluye a brillantes representantes actuales como Frank Rinderknecht y Luc Donkerwolfe, por nombrar apenas un cuarteto de ellos. Sus historias y creaciones merecen largos párrafos para cada caso. En un acto de injusticia, repasaremos sólo algunos de sus logros, en un orden que intentará ajustarse a los méritos y laureles.
Semáforo en verde y sí, adivinó. Cómo no empezar por el italiano Battista Pinin Farina, que no es otro que el creador en 1930 de la afamada firma homónima a la que han recurrido y siguen haciéndolo empresas como Ferrari, Maserati, Cadillac, Peugeot, Jaguar y Lancia, entre tantas otras. Nacido en 1893, fue un precoz diseñador de la Fiat con sólo 17 años. A esa altura, la historia ya estaba escrita: era tan ingenioso que Henry Ford lo invitó a ser parte de su imperio, oferta que rechazó para montar su propio estudio. Murió en el "56, pero su hijo Sergio tomó el volante de la máquina y la condujo en dirección directa hacia un éxito aún mayor.
El heredero fue la combinación perfecta del diseñador de autos y el gerente ejecutivo. Pininfarina se convirtió en sinónimo de elegancia y halagos, con un dato clave: su reputación y la consecuente estabilidad financiera se agrandó de la mano de la todavía duradera relación con Ferrari. Sus diseños siempre fueron muy versátiles, desde las sensuales líneas de los modelos de il cavallino rampante hasta los más actuales. Sin embargo, su éxito no impidió que en varias ocasiones sus diseños no tuvieran el resultado esperado, como la Ferrari F-512M. Igual, el superávit es escandaloso, con perlas como la Ferrari 275 GTB, la afamada Testarrossa y el Alfa Spider original a la cabeza. Otros hijos directos de su muñeca son la Ferrari 365 Daytona, el Cadillac Atlante, y buena parte de la gama más contemporánea de Peugeot, como el 205, el 405 y el 605. Unánimemente, es el mejor diseñador de todos los tiempos.
Antes de hurgar en el pasado y presente del otro genio del diseño, bien vale empezar por el principio y hacer un breve salto. Ir paso por paso implica entonces contar primero la historia de otro de los afamados, algo así como el tercero en discordia: Nuccio Bertone. En 1912, su padre Giovanni fundó el estudio homónimo, actualmente uno de los tres más importantes del mundo. Tras su fallecimiento, tomó la posta el progenitor. Sus diseños dieron énfasis a bordes planos, sobre todo en el último cuarto de siglo, lo que los hizo lucir muy futuristas y provocó que muchos clientes se alejaran disconformes con estas forma redondeadas. Algunas de sus joyas más famosas incluyen al Alfa Giulietta (1954), el Fiat 850 Spider del "64, el Lamborghini Miura, el Maserati Khamsin y la Ferrari 308 GT4. También el Lancia Stratos y el Alfa Montreal. Sus trabajos, junto con los de Pininfarina y Giugiaro, marcaron una época en el desarrollo del automóvil a partir de la segunda mitad de los "60. Su historia llena de logros incluye en las últimas dos décadas a algunos de los chiches más mimados de Citroën, como el BX (1984) y el primer Xantia, por nombrar sólo un dúo. Nuccio murió en 1997 a los 82 años, pero la leyenda continúa, esa misma que incluso permitió que varios de sus empleados asomaran la cabeza entre la multitud y adquirieran prestigio propio.
Italianos a la cabeza
Atando cabos, aquí entra entonces en escena Giorgetto Giugiaro, el otro niño maravilla. Tal como Pinin Farina, a los 17 años entró a la Fiat y cuatro temporadas después se sumó a Bertone. Su destino casi que también estaba marcado. Diseñó grandes autos bajo aquel paraguas (como el Fiat Dino y el BMW 3200 CSL) y luego se fue a Ghia, donde fue director de diseño por dos años. Hasta que en el "68 se emancipó definitivamente y creó su propia compañía, la archiconocida ItalDesign. Sus diseños nunca sacrificaron practicidad: VW Golf Mkl, Fiat Croma, Renault 21 y el Toyota Lexus GS300, coches más accesibles para el gran público. Luego se focalizó en propuestas de vehículos deportivos para Ferrari, Maserati y Alfa Romeo. Entre sus puntos más altos aparecen el Bugatti 18/3 Chiron, el Alfa Romeo Iguana y el Lancia Delta. Hoy trabaja intensamente con la marca Fiat, y sigue volcado hacia las propuestas de deportivos, como el Maserati Grandsport. Si Pininfarina es el mejor de la historia, Giugiaro no puede quedar afuera y no le quedaría grande la medalla al mejor del siglo pasado. De hecho, una encuesta entre periodistas especializados le otorgó dicho galardón.
Pero hay más que el trío fantástico. Giugiaro no fue el único que abandonó Bertone. El cuarto de la fila es Marcello Gandini, que ingresó a dicha casa para sustituirlo, y después de un tiempo curiosamente repitió su ejemplo. Nacido en Turín (1938), entre sus monstruos figuran modelos tales como el Alfa Romeo Alfetta, la Ferrari Dino 308GT4 y varios BMW, Bugatti, Fiat y Citroën. Se destacó por su ingenio, y diseñó casi todos los Lamborghini, entre ellos el Miura y el legendario Diablo. Un dato curioso: buena parte de los Lamborghini vienen directamente firmados por él.
Antes de más nombres, no hace falta ser un especialista en etimologías para darse cuenta de que los cuatro tienen algo en común, y es que son italianos. Así las cosas, una conclusión que puede despertar controversia: Italia es el país más destacado y exitoso en lo referido a diseño, por historia, exponentes y actualidad, al menos en lo referido a nombres propios. Completar el podio implica seguir hundidos en la imparcialidad. Segundo puesto para Alemania, la otra escuela más representativa y la iniciática durante el siglo XIX. Subjetividad con puja, a saber: en contraposición al concepto "lineal y racional" de los pioneros alemanes se desarrolla la "mano italiana", que da prioridad al gran arte por encima de la proporción, la armonía y las líneas. Para no ser injustos, vale también mencionar a Inglaterra y los Estados Unidos, otro dúo de máximas prestaciones y cuna casi infinita de reconocidos representantes del diseño, que guarda una historia repleta de anécdotas y de destinos cruzados. Otro botón de muestra: el exceso de trabajo suele dar lugar a errores. Famosos diseñadores llegaron a cometerlos en virtud de excesiva similitud entre dos modelos.
Listado extenso
Mientras tanto, los nombres históricos siguen pidiendo pista (como los más contemporáneos Bruno Sacco y Paul Bracq) pero el futuro ya llegó. Hoy, el legado está asegurado y la historia del diseño no corre riesgos, de la mano de exponentes numerosos y con talento. El suizo Frank Rinderknecht es considerado un visionario que va más allá de los tradicionales diseños para abocarse a trabajos apoyado en la filosofía oriental zen. En dicha senda, por ejemplo, impactó el año último en el Salón de Ginebra con el Rinspeed zaZen, un auto transparente basado en el Porsche 997 Carrera S. Su objetivo fue vincularlo con el ambiente, y ése es precisamente el desafío al cual debe aggiornarse la vanguardia actual del diseño. En eso andan Ian Callum, uno de los íconos actuales, que ha diseñado lujosos Aston Martin y Jaguar, actual jefe de diseño de ésta última. Otro es el belga Luc Donkerwolfe, que ha trabajado para Skoda, Audi y Lamborghini, y desde 2005 es el jefe de diseño de la española Seat. Por su parte, Walter Da Silva -al frente de VW- es señalado como uno de los más talentosos y el británico Peter Steven, a pesar de su juventud, cuenta en sus antecedentes con obras como el Lotus Elan MKII y el costosísimo McLaren de F-1. Como se ve, las empresas ya no les encargan autos. Directamente, los reclutan en sus filas para tenerlos a mano a tiempo completo. Son conscientes de que, definitivamente, los diseñadores son la base de la pirámide. Y son intocables. //
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