03:00
Bien lejos en la historia quedarán los tropiezos de quien ahora es el nuevo niño mimado del mundillo financiero internacional. En el cajón de los recuerdos quedarán varios aspectos de su primer mandato como la hiperinflación (el aumento de precios trepó a 2.700% en 1989), el reiterado cambio de moneda de curso legal (pulverizadas por la inflación), los intentos para estatizar la banca, el default de su deuda (hubo atrasos en los pagos porque se limitó a utilizar, para tal fin, sólo el 10% de los ingresos por exportaciones que obtenía el país), que el FMI lo declarada “inelegible”, el avance del terrorismo encabezado por Sendero Luminoso, varias denuncias de corrupción y el final exilio en 1992, dos años después de haber terminado su presidencia. Un fracaso que contó con la participación de Daniel Carbonetto (asesor de García por ese entonces), el economista que sonaba como candidato a ministro de Duhalde en plena crisis argentina.
Después de eso, el ahora golden boy había intentado, sin éxito, volver al poder en las elecciones que consagraron a Alejandro Toledo, su ahora antecesor, en 2001. El paso del tiempo, y varios tropiezos incluidos, produjeron un cambio radical en el hasta entonces pensamiento socialista de quien, desde hace dos años, aplica a rajatabla una política económica que aplaude la ortodoxia. Precisamente en 2006, un García aggiornado le ganó en las presidenciales a Ollanta Humala (el cuco de los inversores).
¿Qué pasó casi dos décadas después, bajo otro mandato de García, para que Perú sea una de las vedettes más codiciadas hasta el punto de haber obtenido el investment grade? Según le dijeron a El Cronista los operadores de Wall Street consultados, la palabra mágica se llama “pragmatismo”. “Que le hayan dado el grado de inversión no sorprendió a nadie, Alan (García) se convirtió en su antítesis (abjura abiertamente de los controles y la inflación, y defiende la autonomía del Banco Central). Perú ha crecido mucho y muy bien en los últimos años (antes de García, de hecho) y promete seguir así”, explicó un economista argentino que trabaja en Nueva York. Para Alberto Bernal, director para América Latina de Bear Stearns, García “entiende y defiende el derecho de propiedad y eso es muy importante”. “Siguió con una política económica pragmática, con buenos números fiscales y eso le permitió tener el grado de inversión. Lo que hizo, por el cambio radical que tuvo desde su antigua presidencia, es lo que se llama pragmatismo”, señaló. Según Enrique Álvarez, analista de IDEAglobal, Toledo (el ex presidente) le dio al actual mandatario el ejemplo de la disciplina fiscal, y él lucró del fuerte impulso de las exportaciones. “No le veo a García un mérito enorme, creo que se benefició del contexto global. Pero hay que reconocerle que tiene una facilidad para la oratoria y que pasó a ser centrista si bien creo que sus ideas socialistas siguen ahí”, dijo. Álvarez agrega que se vio favorecido por los votantes jóvenes, que no conocían su pasado ya que “la clase media que García arruinó con la inflación ya se había ido del país”. “Si hicieran una encuesta en Perú no creo que García sea considerado como el hombre del año. Es un hecho fortuito el investment grade”, afirmó. Suerte, mérito y herencia, así explicó una vez Rodolfo Santángelo la performance económica de la administración (Néstor) Kirchner. De hecho, parece, una razón aplicable en más de un país.