03:00
Cuando en diciembre próximo se esté jugando en Palermo el Abierto Argentino de Polo, en el Jockey Club de San Isidro se estará desarrollando la tercera etapa del World Women Polo Circuit, flamante competencia que muestra a las claras el enorme crecimiento que ha tenido, en los últimos tiempos, el polo femenino en distintos puntos del planeta. En los Estados Unidos (con Texas como punto fuerte), en países europeos tales como Austria, España, Francia, Italia y Holanda y en África (Sudáfrica y Kenia) el fenómeno es muy fuerte y, como no podía ser de otra manera, nuestro país también va dando grandes pasos en cuanto a cantidad y calidad de jugadoras. Según la Asociación Argentina de Polo, ya hay más de un centenar de damas que practican regularmente la actividad, sin contar a las chiquitas que empiezan en torneos intercolegiales donde, por ejemplo, Ina Lalor (15 años) se convirtió hace unos meses en la primera niña en subirse a un podio jugando con varones.
La historia cuenta que fue una gran campeona de tenis de los Estados Unidos, Eleonora Sears, quien, en 1912, y a modo de travesura, quebrantó las reglas vigentes participando de un partido de polo junto a siete caballeros. Según dichos de Claudia Hodari, organizadora de torneos femeninos, en la Argentina vienen haciéndose competencias desde hace 20 años.
Pero fue este verano, y en Punta del Este, donde pudo observarse cómo se viene acentuando este crecimiento. En la primera etapa del World Women Polo Circuit participaron seis equipos con el triunfo final de Inglaterra Culú Culú, integrado por Stephanie Haverhats, Verónica Posse y las argentinas Ana Inés Cesanelli y Lía Salvo. Por otra parte, en una exhibición que tuvo lugar en el Medellín Polo Club, participaron 15 jugadoras dando un gran espectáculo. Allí estuvieron, entre otras, Josefina Chavanne, Delfina Busquet, Dolores Bunge y Silvina Peyrano, continuadoras de la notable María Bellande, hasta aquí la mejor polista argentina.
“Mumy”, hija de Jorge “Pampa” Bellande, le tenía pánico a los caballos hasta que un día se animó, y formó parte (junto a María Chavanne, Paola Martínez y Marcela Cerruti) del cuarteto femenino que, por primera vez, le ganó a un equipo masculino. Ahora, las chicas van por más.