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Contrariando el slogan de una tarjeta de crédito, compartir la pasión futbolera con un hijo tiene su precio. Y más caro, después del aumento, del 71%, que decidió la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el precio de las entradas generales. Alentar los colores amados desde el tablón cuesta, en el más gasolero de los casos, entre $ 60 y hasta $ 350 por domingo, entre lo que uno paga por la entrada ($ 24 cada popular; entre $ 50 y $ 150 las plateas) y los gastos adicionales que genera ir a la cancha.
El desembolso arranca por el traslado. Si uno decide resignar comodidad por tedio, la ecuación se simplifica: $ 1 el boleto de colectivo. La otra opción, más cara pero confortable, es el auto, una alternativa que demandará tener listos un par de billetes para los omnipresentes cuidacoches.
Émulos del sol –aunque no se los vea, siempre están–, cobran entre $ 5 y $ 15 por su servicio “preventivo”: la mayoría de las veces, la integridad del vehículo depende del pago por anticipado de ese fee, cuyo precio varía según la magnitud del equipo local (el parking en los baldíos de Casa Amarilla cotiza más que, por ejemplo, en el Bajo Flores o Parque Patricios).
La siguiente escala es la más importante: la boletería del estadio. Si uno acepta que el chico sienta la vivencia de la popular, con los nuevos precios que fijó la AFA, debe dejar $ 24 por ticket en la taquilla del club. Es decir, $ 48, si el acompañante no es menor de 12 años (por debajo de esa edad, entran gratis). Algunas entidades, además, cobran un “bono contribución”, de no menos de $ 10 por cabeza. Por supuesto, los valores se elevan si la opción es contemplar lo que ocurra en el verde césped desde la platea, ubicaciones cuyos precios, por lo general, no valen menos de $ 35 la butaca (algunas superan holgadamente los $ 100).
La compra de la entrada no es el último eslabón en la cadena de gastos. Una vez que uno cruza el molinete, es víctima de lo que, para cualquier profesor de Economía, es uno de los ejemplos más prácticos de un monopolio. Vasos de agua con algún lejano sabor a gaseosa y minúsculas hamburguesas recalentadas valen entre $ 4 y $ 5 por unidad, según el estadio. Una ganga, en comparación con sobrevaluadas golosinas que ofrece la bandeja del chuenga: por lo general, paquetes de caramelos o bolsitas de maní, apreciadas cual real brasileño.
En ese momento habrá valido la pena haber pasado por un cajero automático antes: en la cancha, las tarjetas –débito o crédito, es lo mismo– son tan útiles como un zaguero sin juego aéreo.
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 4 Comentarios |
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| leo |
| Nos guste o no, es para que Julio Grondona, ayude a los equipos queridos por el.Con el precio, vale lo mismo que una pizza. |
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| eduardo |
| Que lindo es leer comentarios en favor de los precios que se pretenden cobrar por las entradas a la cancha. Yo quiero saber en ¿donde viven lo que estan a favor del aumento? como vamos a pagar 24 pesos para ver el nivel actual del futboll argentino, vamos con nuestra plata a seguir subsidiando los gastos suntuosos de la afa, a pagar exagerados adicionales policiales (que siempre le convienen que haya quilombo para justificar su presencia) jugadores que tienen la uña del pie roto y no quiero jugar, por favor, agrren una pala y ponganse a laburar |
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| Gaston |
| El valor del espectaculo es razonable, hay varios precios segun bolsillo, pero lo que no se puede creer es el tema cuida coches extorcivo y monopolio de comida chatarra dentro. |
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| PUJOL |
| Que nota Boba !!!!! 20 pesos una entrada les parece caro ?? . Por Dios, reaccionen. Cuanto mas cara mejor, as{i mejora el nivel de público |
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