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Vienen de todo el mundo, atraídos por las truchas y los dorados, el caudal de los ríos argentinos y la posibilidad de pescar cuando en sus países la temporada ya está cerrada. Y pueden llegar a pagar pequeñas fortunas de hasta u$s 8.000 por semana por servicios de traslado, alojamiento, comida y guías. Los turistas extranjeros eligen cada vez más a la Argentina como un destino para practicar pesca deportiva.
“El número está en constante crecimiento. Cada temporada es más difícil conseguir prestadores de servicios con agendas abiertas. En la actualidad, el pescador interesado debe consultar con anticipación”, destaca Jaime Ríos, coordinador de Turismo Aventura y Pesca Deportiva del Instituto Nacional de Promoción Turística. “Creemos que por año llegan 10.000 pescadores sólo de Estados Unidos, el principal mercado. En promedio, se quedan cuatro días y gastan unos u$s 500 diarios. La cuenta rápida es que generan ingresos en la Patagonia por más de u$s 20 millones”, estima Ríos. La mayor cantidad de visitantes se concentra entre noviembre y abril, época de veda en Estados Unidos y otros países.
Históricamente, la Patagonia es el lugar más buscado y en donde se pagan las tarifas más altas para practicar esta actividad. La zona top es Tierra del Fuego –en los ríos Grande, Menéndez e Irigoyen– donde el objeto de deseo de los aficionados son las “truchas marrones” o “de mar”, famosas en el mundo porque salen a comer al mar y vuelven con más fuerza y tamaño (la mayoría supera los 12 kilos). Por ejemplo, la estancia María Behety –un exclusivo coto de pesca a 15 kilómetros de Río Grande– cobra u$s 5.000 por semana por servicios de alojamiento y guía. “Recibimos 220 turistas extranjeros, entre enero y abril”, cuenta Alejandro Menéndez Behety, propietario del lugar que cuenta con 6 habitaciones.
“En Neuquén, Río Negro y Chubut las tarifas van de u$s 3.500 a 5.000 por semana. En Tierra del Fuego y Santa Cruz se paga entre u$s 6.000 y 8.000 tranquilamente”, señala Ríos.
Cerca de Bariloche, la estancia Arroyo Verde cobra entre u$s 400 y 500 diarios que incluyen excursiones, guías y alojamiento. Y en Santa Cruz, la firma Calafate Fishing cobra entre $ 350 y $ 470 diarios por excursiones al Lago Roca, a 60 kilómetros de El Calafate. “Recibimos europeos, japoneses y estadounidenses. Hacemos salidas locales aptas no sólo para expertos”, cuenta Cristián Briones, uno de los guías. La empresa también organiza salidas al Lago Strobel, donde el costo por persona por día es de u$s 350.
Pero también, los extranjeros se interesan por las zonas donde se puede pescar el dorado, el pez nacional. La oferta se concentra especialmente en la provincia de Corrientes, pero además hay zonas en Salta y Santiago del Estero.
Esto hace que la oferta sea amplia. Se destacan los salmónidos (en la Patagonia) y peces de agua cálida como el dorado (en el Litoral). Y más de 40 especies como surubí, tararira, pejerrey patagónico, raya de agua dulce y piraña.
También la trucha salvaje que, a pesar de ser una especie inducida, mantiene la cepa original, es decir se comporta en batalla como la más salvaje.
Otra ventaja es que las aguas argentinas están libres de la enfermedad llamada “Del Torneo” ó “Whirling disease”.
Además, y según el Instituto Nacional de Promoción Turística, existen reglamentaciones que apoyan el turismo sustentable; en muchos ambientes de la Patagonia es obligatoria la pesca con devolución.