Marcela Almeida, ex coordinadora de la dirección del Indice de Precios al Consumidor (IPC) se mostró en desacuerdo con el nuevo “Modelo Moreno” que encarará el Indec en su reconversión al sistema estadounidense, y enfatizó que “los que hemos sido desplazados" del organismo, "venimos denunciando que el problema central no es la forma en que se mide sino que los encargados de medir son los mismos que están cuestionados por haber manipulado los datos todo este año”.
Según Almeida “dicen que es el método de Estados Unidos, pero no es así, porque allí hay un índice como el actual. El IPC lo que hace es medir los precios de toda la economía, no de un consumidor en particular (a partir del Indice de Precios al Consumidor) por eso nadie se siente reflejado por lo que dice el IPC, y a partir de ahí se obtienen otros índices que reflejan el consumo de distintos sectores”.
La ex coordinadora explicó, en contacto con radio La Red, que “el IPC se medía haciendo una encuesta a toda la población, sectores altos, medios o bajos; entonces si hay más de cinco hogares que hicieron un viaje a Miami va a aparecer en el índice con su peso correspondiente y no va ponderar como el precio de la leche”. Por ejemplo “pueden aparecer consumos que no adquiere todo el mundo, como por ejemplo la adquisición de vehículos”, los cuales quedaron excluidos en el nuevo índice.
Según la técnica “la salida de ésta situación es política” y según su visión hay que volver a reincorporar “a la gente que fue desplazada por haber cuestionado o haber denunciado en la Justicia lo que estaba pasando".
La titular de ADECUA, también en desacuerdo
Sobre el mismo tema, Susana Andrada, titular de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (ADECUA) explicó que “no estoy de acuerdo con el cambio de metodología". Para Andrada la clave es, sin embargo, que "estamos hablando de un Indec intervenido", a lo que se agrega que las autoridades del Indec tendrían que haber sido nombradas por concurso cuando hoy en día son cargos políticos”.
Agregó que “es muy difícil pensar en un cambio de metodología que sea favorable para la Argentina cuando las mismas autoridades del Indec están intervenidas y están puestas a dedo”.
Sobre el método importado de Estados Unidos dijo que “la medición del Indec tiene que salir de la propia Argentina y de la Encuesta Permanente de Hogares que se hace para evaluar nuestro consumo".
Además, advirtió que la importación del método de cálculo norteamericano supone un traslado a medias, porque en ese país tienen tres mediciones (clase baja, clase media y clase alta), mientras que “acá tomamos una sola de esas tres mediciones, la canasta de la clase baja, que mide solamente alimentos, dejando de lado consumos que son para nosotros muy importantes, como es la medicina prepaga, escuelas privadas y esparcimiento”.