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Sobre un circuito predefinido y delineado con conos dispuestos a una distancia tal que permitan realizar un slalom, se le exigía al conductor realizar marcha atrás las maniobras de slalom, teniendo en cuenta que los conos estaban ubicados con la suficiente holgura para que un conductor promedio pueda superar la prueba sin voltear ningún cono. La idea de realizar el circuito marcha atrás tuvo el objeto de que la maniobra requiera mayor atención, ya que es preciso utilizar los espejos y girar la cabeza. La prueba debía efectuarse dentro de un tiempo determinado para garantizar que el conductor no pudiera detenerse en ningún punto del circuito, la acción sobre el freno era libre. Posteriormente, a cada conductor se le daba un celular (mitad con manos libres y a la otra mitad con el sistema convencional) y se le pedía que mantenga una conversación con una persona ubicada fuera del circuito mientras realizaba la misma prueba que había hecho anteriormente. Cabe destacar que las preguntas eran sencillas y abordaban aspectos personales o temas generales que el conductor no podía dejar de conocer (como por ejemplo, ¿cuál es la mitad de un medio?).
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