Resiliencia

Un fabricante de motos invirtió u$s 5 millones en su planta y no teme a una apertura total de la economía

Okinoi, una empresa productora de motos y motopartes de Córdoba que sufrió un fuerte incendio el año pasado, reconstruyó su planta y ahora se prepara para competir "contra el mundo", ante una apertura total de la economía local

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Tras el fuego, el renacimiento. Okinioi, una empresa productora de motos y motopartes con base en Córdoba, que sufrió el incendio de su planta en abril del año pasado, invirtió u$s 5 millones en una nueva nave tecnológica de 2000 metros cuadrados que busca quintuplicar su capacidad productiva. A su vez, dado que el proyecto se hizo "en base a la competitividad de sus productos", su dueño asegura que no le teme a un escenario de libertad absoluta.

El fuego no fue un impedimento para el despegue de la marca cordobesa que, un año después del incidente en el que perdieron millones en productos e insumos, ya tiene planes para exportar su producción a países de la región. De hecho, fue el impulso para que Alejandro Visokolskis, su dueño, invirtiera el doble del valor de la nave anterior (valía, aproximadamente, u$s 2,5 millones), con el objetivo de incrementar su capacidad productiva. 

La nave anterior producía, aproximadamente, 2500 carrocerías de motos pintadas por mes. La nueva -está ubicada en la localidad de Pajas Blancas, en Córdoba- y cuenta con una automatización en el sistema de traslado de piezas, que permite sacar una carrocería cada 40 segundos completamente pintada. Esto le brinda la capacidad de producir 12.500 cada mes.

Visokolskis contó que, con el objetivo de lograr mayor competitividad y, de esa manera, fabricar mejores productos y más baratos que los que se podrían importar de China "en una economía totalmente abierta", instaló una nueva máquina metalizadora, capaz de aplicar metal a cualquier superficie que se le proponga.

De esta manera, lograron reemplazar los vidrios de los espejos de las motos que, según estimaciones de la empresa, se comercializan entre 6 y 7 millones al año. "En la Argentina, el mercado del vidrio es un monopolio. Y nosotros queríamos ser competitivos. Como sabíamos que no podíamos ofrecer un precio bajo por este producto, nos inspiramos en los espejos de maquillaje de juguete y desarrollamos un producto innovador", precisó Visokolskis.

El ejecutivo destacó que el espejo está "todo hecho de plástico". Comentó, además, que, al tener máquinas que metalizan el material, se vuelve un producto mucho más resistente, a la vez que económico, dada su composición.

"Todo lo que fabricamos tiene que ser competitivo con cualquier cosa que pueda provenir desde el exterior. Decidimos no hacer ningún producto cuyo proceso industrial tuviera que sufrir si eventualmente ganara alguien que decidiera abrir la economía", explicó. A su vez, añadió: "Okinoi no tendría ningún problema frente a una apertura total de la economía. Pensamos el negocio para ser competitivos, incluso, con insumos y partes importadas".

La actividad de Okinoi se basa, principalmente, en las partes, como los cascos, las piezas plásticas y las baterías. De hecho, el 95% de su negocio es motopartista, mientras que el restante 5% corresponde a la unidad de motocicletas. Factura, además, unos $ 400 millones por mes, tiene más de 80 empleados y su red de distribución llega a todo el país. Además, vende sus productos a las principales terminales de motovehículos como Corven, Motomel, Gilera y Zanella.

El predio, además, tiene cinco hectáreas. La nueva planta tiene potencial para producir 5000 cascos, entre 30.000 y 50.000 juegos de espejos y 20.000 baterías de moto mensuales.

El problema chino

Con la mirada puesta en la competitividad y la libertad comercial, Visokolskis -vivió y trabajó varios años en China- explicó que buscó resolver "el problema chino en todas sus unidades de negocios". Esto es, focalizar su producción en aquellas unidades en las que se pueda ofrecer "un precio y una calidad competitiva, dado que, en una economía liberal, el cliente siempre tiene la posibilidad de elegir".

Por esta razón, sostuvo: "Si viniera una época totalmente libre, no tendríamos que echar a nadie, sino que nos focalizaríamos en las unidades de negocio en las que seamos competitivos, y esperaríamos herramientas industriales por parte del Gobierno. Sabemos que podemos ser competitivos un escenario de libertad absoluta".

Comentó a su vez, que ya mantuvo reuniones con el equipo del Presidente electo, Javier Milei. Explicó que, referentes de su gabinete "prometieron que nos darían las herramientas necesarias para seguir siendo competitivos. Nos pidieron que no tengamos miedo".

La actualidad del sector

En el pasado, el negocio de las motos era netamente importador. Sin embargo, a medida que se incrementaron los impuestos para ingresar al país aquellos productos provenientes del exterior, varias terminales - como Yamaha, Honda y Kawasaki-, decidieron empezar a producir localmente.

De hecho, en 2019 sólo el 13% de las motos que se comercializaba en la Argentina se ensamblaba localmente, mientras que, el resto, provenía del exterior. Hoy en día ese porcentaje ascendió al 98 por ciento.

Como consecuencia, en ese entonces, se dispuso el decreto 81/19, que termina a fin de año. Este indica que, cuanto mayor sea el porcentaje de componentes nacionales que tenga la moto, menor será el arancel aduanero que pagarán los fabricantes para importar el resto de las piezas. Según fuentes del sector, éste es un decreto al cual se apegan los fabricantes, ya que beneficia la producción.

En mayo de este año, en el marco del Salón Moto 2023, el ministro de Economía, Sergio Massa, extendió el beneficio.  De acuerdo con el decreto, el porcentaje de integración nacional de los motovehículos se debe incrementar con el paso de los años, de manera que, para 2028 -momento en el que se termina la vigencia de la norma- haya un valor agregado local de 14 por ciento. En la actualidad, los fabricantes de motos deben incluir sólo el 10% de partes locales a sus productos.

El Decreto 460/2023 entrará en vigencia el 1° de enero 2024 y establece que, hasta el 31 de diciembre de 2028 inclusive, habrá arancel cero para la importación de partes y piezas de motocicletas para fabricantes locales. 

Según Visokolskis, este decreto "hizo que muchas terminales tuvieran que recurrir a fábricas de motopartes nacionales, lo que dinamizó mucho la actividad".

El sector de las dos ruedas proyecta vender 480.000 unidades en 2023. En el caso de que el sector finalice el año con esa cantidad de unidades vendidas, sería el tercer año consecutivo en el que la venta de motos supera a la de los automóviles. De hecho, el sector automotriz espera vender entre 414.000 y 430.000 unidades durante el año.

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