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Sábado 26.07.2014 | 10:08
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Negocios
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Alejandro Flores estaba al frente de su propio negocio de catering para fiestas, que ofrecía combos de panchos y hamburguesas, cuando comenzó a buscar alternativas originales para reemplazar a las clásicas pizzetas. Así se le ocurrió incorporar a su oferta gastronómica las pizzas en conos; luego de varias pruebas –lo más difícil fue encontrar el punto justo de la masa en forma de cucurucho, que luego se rellena con mozzarella y demás ingredientes– se dio cuenta que se abría la puerta a un nuevo emprendimiento. Lo bautizó Lo Que Faltaba (LQF) y a fines de 2009 abrió su primer local en el barrio de Belgrano.
A comienzos de 2010, se sumó al proyecto Sebastián Schvarzberg, que venía trabajando como productor y conductor de televisión por cable, con el objetivo de darle impulso a la imagen de la empresa y hacer crecer el negocio. En apenas siete meses, LQF llegó a los 15 locales, tres de ellos propios y 12 franquicias, donde se venden ocho variedades de pizza en cono (napolitana, fugazzetta, vegetariana, jamón, entre otras) a un precio de entre $ 7 y $ 8 cada una, postres y cafés. La inversión inicial fue de u$s 200.000 y ya planean cerrar 2011 con una facturación de $ 2 millones. “Todo se fue dando. En muy poco tiempo, la pegamos con el producto, que estaba en su punto justo, la imagen y la comunicación. En otros países, como Brasil e Italia, el producto es un golazo, pero había que buscarle el toque local. En nuestro caso, es la masa”, destaca Schvarzberg.
Los tres locales propios están ubicados en Belgrano, en el patio gastronómico del Puerto de Frutos del Tigre y en Lomas de Zamora. También cuentan con franquicias en el microcentro porteño, Costanera Sur, Quilmes, Berisso y en el interior del país, en las ciudades de Córdoba, Neuquén y Rosario, entre otras.
Además de los locales de venta al público, la empresa también apunta a los eventos privados con un sistema de “carritos ambulantes” –equipados con pequeñas garrafas o eléctricos– que permiten llevar sus pizzas en conos a fiestas, como cumpleaños y casamientos, y reuniones empresariales. Actualmente, están instalados con 20 carritos en la Costa Atlántica, para vender sus cucuruchos de pizza en la playa, especialmente en los balnearios de Villa Gesell y San Bernardo. “Es una alternativa ideal para comer en la playa que compite con los panchos y los choclos. Nos dio mucha presencia y nos permitió cerrar cinco nuevas franquicias para este año. Además, nos sirvió para generar mucha actividad en Facebook”, señala el emprendedor.
Para este año, los creadores de LQF tienen en sus planes lanzar nuevos productos, siempre con el formato del cucurucho, como tartas, y conos rellenos de pollo y carne. “Tenemos muchas clientas mujeres que quizás no quieren comer pizza todos los días. Queremos darles alternativas para que también se puedan cuidar”, advierte Schvarzberg. El año pasado, hicieron una prueba piloto de vender sus pizzas en conos a los turistas que van a bordo del bus turístico porteño. “Queremos estandarizarlo para ofrecer los productos en los buses”, adelanta el socio del emprendimiento.
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