El último esfuerzo que intentó La Pampa por mantener abierto el mayor frigorífico provincial, Carnes Pampeanas, no alcanzó para evitar que 245 trabajadores perdieran su puesto. El dueño de la planta, Cresud, la rama agropecuaria del grupo Elsztain, decidió cerrarla después de seis meses con faena cero, según comunicó la firma.

La empresa adjudicó el cese de operaciones a la crisis del sector de la carne. Siendo un frigorífico orientado a la exportación, debió someterse a los cupos de ventas externas implementados a partir de 2006, a lo que desde fines de 2009 se sumó el incremento paulatino pero constante del precio de la materia prima, de la mano de una creciente restricción de la oferta, situación que recién comenzó a revertirse en los últimos meses.

Cresud, que aclaró que mantendrá sus operaciones de cría y engorde ganadero en campos de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Chaco y Salta, desembolsó $ 61,1 millones en seis meses para mantener abierto Carnes Pampeanas, pero el viernes presentó a la provincia su procedimiento preventivo de crisis. Trabajaba al 35% de su capacidad a fines de 2011, cuando dejó de operar.

Como consecuencia de esta situación, además, sólo pudo cumplir con 330 toneladas de las 700 que recibió como adjudicación de Cuota Hilton para el período 2011/12, que termina el sábado.

Desde enero, cuando decidió suspender sus operaciones, la empresa pagó al personal el monto correspondiente a la garantía horaria $ 2.400 mensuales y, antes del cierre, rechazó un crédito que le ofreció la provincia por $ 20 millones a tasa subsidiada, ante una proyección para este año que reflejaba pérdidas por más de $ 2 millones mensuales.

Desde la empresa no precisaron cuál será el futuro de la planta, y anunciaron que se indemnizó con el 100% a todos los trabajadores, lo que fue ratificado por el secretario gremial del Sindicato de la Carne, Osvaldo Gómez, a medios locales.

El cierre de Carnes Pampeanas se suma al cese de actividades en varias plantas, entre ellas, tres de la brasileña JBS (la última en Venado Tuerto, Santa Fe) y la salida del negocio de la multinacional Cargill, con la puesta en venta de las dos plantas de su controlada Finexcor. Las nacionales corren la misma suerte: tras el cierre de dos plantas en Santa Fe, Mattievich pidió procedimiento preventivo para una tercera, en Rosario.