Como si fuera un retroceso a la década del 70, cada vez se puede ver a más gente caminado y escuchando su propia música con grandes auriculares, al estilo de los que utilizan los DJ en las discotecas.
La moda vintage término que se utiliza para objetos o accesorios de calidad que presentan cierta edad, pero que no se los señala como algo viejo o antiguo puede ser la palanca que utilice Sony para dar pelea en el negocio de los dispositivos multimedia móviles.


La marca, que reinventó el negocio de la reproducción de música en los 80 creando el Walkman, vuelve al centro del escenario en busca de destronar al iPod de Apple, el reproductor multimedia más conocido del mercado.


Y lo hace de la mano de una marca tradicional para miles de ciudadanos como es el Walkman. Sólo que esta vez, recargado con sistema operativo Android 4.0. Así, la versión 2012 del reproductor portátil que creó en 1979 se llamará Walkman F800, y tendrá como principal objetivo desbancar al Ipod Touch.


El Walkman F800 cuenta con una pantalla táctil multipunto y también conexión vía Bluetooth. Tiene una autonomía de 4.5 horas reproduciendo video, 20 horas reproduciendo audio e incorpora una pantalla táctil de 3.5 pulgadas. Tiene acceso a Google Play para descargar miles de aplicaciones compatibles con Android así como otros juegos.


De acuerdo con Sony, el dispositivo tendrá potencia suficiente para que opere de forma rápida y suave, y soporta MP3, WMA, AAC, FLAC, MPEG4, AVC y WMV9.


Uno de los puntos más llamativos es el peso y grosor. Según la nota de prensa del fabricante japonés, el nuevo walkman pesa 100 gramos y tiene un ancho de 8,9 milímetros.


La pelea que planea dar la japonesa Sony parece ser la más difícil de la industria de los dispositivos móviles.


Desde que en 2001 Apple lanzó al mercado el primer modelo de Ipod, ninguna marca logró doblegarla. Según datos del mercado, desde 2001 hasta 2011 se vendieron más de 300 millones de iPods. Para la versión touch, presentada en septiembre de 2007, la cifra alcanza los 60 millones de unidades.


Ahora, para el mercado argentino, la empresa japonesa no sólo tiene que esperar que los consumidores locales se sientan tentados de esquivar los productos de sus principales competidores, sino también deberán apostar a que el Secretario de Comercio Guillermo Moreno autorice su entrada, algo que en los últimos tiempos, no sucede con asiduidad.