

Nadie quiere hablar porque cada fábrica está arreglando lo que puede con las autoridades, pero te confirmo que el tema caló muy hondo en el sector. La frase pertenece a un empresario dedicado a venta de motos y pretende resumir el clima enrarecido que vive este sector debido al corralito importador.
Es que casi la totalidad de las empresas se encuentra afectadas por las medidas dispuestas por el Gobierno para frenar el ingreso de productos del exterior. En este caso, se traduce en las demoras por parte de la Secretaría de Comercio Interior para autorizar el ingreso de piezas y unidades completas. El organismo a cargo de Guillermo Moreno encontró observaciones a una gran parte de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que deben presentar las marcas para poder importar.
Este papelerío se suma a las Licencias No Automáticas que fueron implementadas el año pasado y que también causaron demoras en el ingreso al país de motos importadas.
Fuentes del sector confirmaron a El Cronista la preocupación existente entre los fabricantes y comercializadores de motos porque de mantenerse esta situación, 90% del mercado quedaría al margen.
El viernes pasado el diario cordobés La Voz del Interior reflejó el panorama que existe en esa provincia, donde se asientan varias empresas como Appia, NP, Zanella, Brava, Kymco y Keller. También en la fábrica de motocicletas Honda Guerrero, ubicada en la zona industrial de San Lorenzo, Santa Fe, se sufren dificultades, según fuentes sindicales.
Los empresarios consultados coinciden en advertir que si se mantiene la parálisis sobre los trámites de importación se pondrá en riesgo el crecimiento esperado para este año. Y recuerdan que en 2011, la producción superó las 588.000 unidades y las ventas llegaron a las 722.000 unidades, convirtiendo al 2011 en el mejor año de la historia del sector a nivel local.
De hecho, un informe de la consultora abeceb.com estima que para este año, la producción local continuaría su senda positiva para crecer cerca de 12% con respecto al año pasado, así como las ventas totales de motovehiculos que lo harían en aproximadamente un 6%.
Sin embargo, esas cifras son las que ahora se ponen en tela de juicio, en especial para las empresas dedicadas a la importación de unidades fabricadas en China y en aquella que para producir localmente llevan a cabo un proceso de integración de algunas partes y piezas nacionales e importadas.
Ante este escenario, las empresas comenzaron a consultar ante la Secretaría de Comercio Interior para resolver las supuestas observaciones a sus pedidos y buscar la manera de destrabar el ingreso de la mercadería de manera acelerada para poder cumplir con la demanda de los consumidores.
Es que ya se comprueban faltantes de modelos y también de algunas piezas y partes para el ensamblaje de unidades.












