Comenzó la sexta edición del Salón del Automóvil de Buenos Aires y, entre presentaciones de nuevos modelos y concept car, los popes de la industria se mostraron preocupados por la pérdida de competitividad que está viviendo el sector en el país como en la región.


La principal preocupación en la Argentina son los proveedores y, en segundo término la volatilidad del tipo de cambio, la inflación y el aumento de los costos aseguró Carlos Gomes, presidente para América latina del grupo PSA Peugeot Citroën América latina. Los niveles de inflación oficiales y no oficiales son altos en la Argentina y hay que adaptarse pero muchas de nuestras unidades son para exportación y con una inflación alta terminamos teniendo precios que no corresponden.


En la misma línea, Jaime Ardila, presidente para Sudamérica de General Motors, afirmó que la región es un excelente mercado pero no es competitivo para exportar. Exportar de Sudamérica no es viable porque los costos son altos, agregó el ejecutivo.


A la hora de explicar este incremento en los costos, Ardila se refirió a que tienen que ver con la logística y la falta de infraestructura y con los costos laborales. Los aumentos de salarios que se vienen otorgando están por encima de la inflación y de nuestra capacidad de aumentar la productividad. No está ni bien ni mal, pero eso repercute sobre el precio por unidad.


Las palabras de los ejecutivos radicados en el exterior y responsables para la región llegan un día después de que Denis Barbier, el Director de la Región América de Renault asegurara que el país pierde competitividad.


Por su parte, Cristiano Rattazzi, titular de Fiat Argentina y presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) dijo que el mercado argentino, el acumulado a mayo último nos muestra que estamos en términos de unidades patentadas 10% por encima del año pasado 15% en el caso de Fiat, con un mayo un 22% superior al de 2012. El ejecutivo que también es vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) dijo que la realidad del sector es auspiciosa tanto en términos de producción como de ventas. Podríamos decir que estamos en el mejor de los mundos, camino al millón de unidades/año, transitando un ciclo absolutamente virtuoso, afirmó Rattazzi.


Sin embargo, volvió a pedir visibilidad sobre las tendencias de mediano y largo plazo y, en la medida de lo posible, con bastante certidumbre, condiciones que tildó como necesarias para una industria que opera con proyecciones plurianuales para planificar inversiones que deben madurar y amortizarse en un tiempo razonable.


El mercado anda muy bien y esperemos que siga así. Pero no podemos soslayar ciertos fenómenos que alientan el boom de ventas de los 0 km; entre los que podríamos consignar: lo barato que están los autos en la Argentina en relación con otros mercados referenciales, y el impacto que tiene el proceso inflacionario para quienes tienen capacidad de ahorro o prefieren resignar consumos para ahorrar, para quienes los autos son una interesante alternativa antes de optar por colocaciones a tasas negativas, dijo Rattazzi.


El titular de Fiat señaló otros factores que también inciden en el crecimiento del sector como la rica y actualizada oferta de las casas automotrices, y los favorables precios de los commodities agrícolas que desparraman riqueza en amplios espacios de la geografía argentina.


A su momento el titular de Adefa se refirió a que una modificación en los términos de intercambio que beneficia a la Argentina hacen prever que, más allá de los costos que implique el sinceramiento de ciertas variables económicas y avanzar en el reordenamiento fiscal, en medidas antiinflacionarias y en recuperar la competitividad perdida, estamos muy lejos del precipicio por el que transitamos en 2001/2002. Pero se alterarán las condiciones que hoy fundamentan la muy favorable evolución del mercado automotor argentino.


Respecto a la competitividad, Rattazzi dijo que los niveles de producción y exportaciones se sostienen especialmente por la positiva evolución de la demanda en el mercado brasileño y que eso hace que la pérdida de competitividad no tenga el impacto que hubiera tenido en otra coyuntura, aunque afecta la rentabilidad y la sustentabilidad del negocio.


Es tan fuerte la brasildependencia del sector automotriz en la Argentina que entre las primeras palabras que cruzó el gobernador Daniel Scioli con Rattazzi apenas empezó su recorrido por la feria fue: ¿cómo están las cosas con Brasil?


Por último, el hombre de Fiat Argentina dijo que esta situación tendrá consecuencias en el sector al asegurar que no se puede absorber sin dar aumentos de sus costos en dólares sin que nada pase. Al menos entrarán en discusión la asignación de nuevos modelos.