

El empresario Warren Buffett se acaba de desprender de la tecnológica Intel, a tan sólo tres meses de haberla comprado.
Berkshire Hathaway, el brazo inversor del multimillonario, terminó de vender las 7,7 millones de acciones que tenía del mayor fabricante del mundo de microchips en su portfolio.
La transacción se cerró por un valor de 204 millones de dólares.
En este período, el valor global de las inversiones del empresario bajó un 1,3%, hasta los 74.300 millones de dólares.
La sorpresiva venta de Intel se suma al recorte de sus participaciones en empresas del sector de consumo básico en el último trimestre.
Berkshire redujo su presencia en el grupo alimenticio Kraft en un 25%, hasta 59 millones de acciones, valoradas en u$s 2.400 millones. Por su parte, su participación en Procter & Gamble cayó en casi un 20%, hasta 60 millones de acciones, y minimizó su inversión en Johnson & Johnson en un 64%, hasta los 10,3 millones de acciones.
También destaca la reducción de su inversión en Ingersoll-Rand en un 97% y del 36% en General Electric.
Las petroleras fueron en los últimos tiempos la debilidad de Buffett.
Berkshire sumó a sus activos nuevas inversiones con la compra de 27 millones de acciones de la refinería Phillips 66 (valoradas en unos u$s 1.000 millones) y de 2,8 millones de acciones en el fabricante de equipamiento petrolero, National Oilwell.
Los medios de comunicación fueron otro de los principales negocios elegidos para comprar por parte de Buffett.
Su fondo cuadruplicó su presencia en el grupo de medios Viacom hasta los 6,8 millones de títulos, en una participación valorada en unos u$s 335 millones, e incrementó su participación en Direct TV.
También elevó a 3,2 millones de acciones su paquete en la editora de periódicos Lee Enterprises. Respecto a Garnett y The Washington Post, Berkshire mantuvo su participación.
Los valores financieros también aumentaron dentro de sus activos.











