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MOOC, educación masiva en la nube

Millones de estudiantes de todo el planeta se inscriben en cursos online. Las universidades más importantes los imparten para "estar en el radar". Se trata de un fenómeno que desafía el aprendizaje tradicional. Las opciones locales.

Nueva York, Estados Unidos. Abril de 1988. El periodista Bill Moyers conduce el programa de entrevistas "El mundo de las ideas". Enfrente está el escritor Isaac Asimov (1920-1992), autor de más de 400 libros, quien habla pausado: "Una vez que tengamos sistemas de computadoras en cada hogar, cada una de ellas colgadas a enormes bibliotecas, donde cualquiera pueda realizar cualquier pregunta, y que se te den respuestas y que se te brinde material de referencia, que sea algo en lo que estás interesado en saber desde una temprana edad, más allá de cuán tonto le pueda sonar a otro -porque eso es lo que te interesa-, y preguntas y puedes averiguar, y haces un seguimiento, y lo puedes hacer en tu propia casa, a tu velocidad, en tu dirección, a tu propio tiempo; en ese entonces, todo el mundo disfrutará de aprender".
Casi 30 años después, el aprendizaje por Internet alcanzó de modo casi completo su profecía utópica. El más reciente capítulo de esta revolución son los Cursos Online Masivos Abiertos (MOOC, en inglés), una modalidad que aglutina a millones de estudiantes alrededor del mundo, pero que aún enfrenta varios interrogantes pedagógicos y desafíos de negocio. Las plataformas que brindan este tipo de aprendizaje son numerosas y pueden consultarse en mooc-list.com. La oferta abarca intereses diversos, como ciencia de datos, marketing, programación, historia, filosofía y gastronomía, entre otras disciplinas. La mayoría es gratuita, aunque los que quieran obtener un certificado deberán abonarlo al finalizar la cursada. Y no es necesario ser graduado universitario para inscribirse.
Uno de esos soportes es Coursera. Cuenta con más de 21 millones de estudiantes en 1.400 cursos de 145 universidades de 28 países. Fue presentado aquí en septiembre por la Universidad Austral, que selló un acuerdo en la Argentina. Otra es Miríada X. Se trata de la primera plataforma iberoamericana de cursos MOOC, administrada por la red Universia. Tiene más de 2 millones de alumnos, 2.000 profesores y 475 cursos de 87 universidades de 12 países. Y hay muchas más: Iversity, FUN, Udacity, edX y FutureLearn, entre otras.
Los números hablan por sí mismos, pero no disipan los interrogantes. Según un documento elaborado por la especialista Paola Dellepiane, de la Universidad del Salvador, los MOOC son considerados un gran fenómeno que está afectando la estructura tradicional de la organización universitaria y formativa, y cuyo horizonte resulta impredecible. El estudio menciona que la ampliación del acceso sigue siendo una promesa potencial, ya que las habilidades de entrada son aún altas y limitadas a ciertos sectores. El trabajo advierte que no basta con asegurar o evaluar el éxito de un MOOC por la multitud social que acumula, es decir, no hay que confundir "masivo" con "éxito".

Universidades en el radar

¿Por qué las casas de estudio están volcadas a desarrollar este tipo de cursos? "En un contexto de innovación educativa, las universidades buscan conformar nuevos formatos de enseñanza y llegar a grandes cantidades de alumnos. Los MOOC son una respuesta", explica Clara Bonfill, coordinadora Académica de la Facultad de Estudios a Distancia y Educación Virtual de la Universidad de Belgrano.
Fausto García, profesor del IAE Business School y uno de los coordinadores académicos que trabajó para el partnership con Coursera, menciona que mediante los MOOC las universidades logran "estar en el radar" y ven posible difundir el contenido educativo con el que cuentan para realizar la misión a la que están llamadas. "Se agrega la oportunidad de generar ingresos, aunque esto no termina de estar claro", completa.
Desde Universia, el responsable de Relaciones con Universidades, Fabricio Lorenzini, coincide en destacar que plataformas como MiriadaX les permiten a las casas de estudio tener una alta visibilidad de sus contenidos. "Si tomamos el caso de los MOOC de universidades argentinas, más del 70% de los inscriptos son de otros países. Por eso las universidades suelen elegir contenidos y temáticas atractivas de manera de ‘mostrarse’ hacia afuera", agrega.
Los MOOC permiten acceder en forma gratuita a una amplia oferta de contenidos, cuándo y desde dónde lo deseen los alumnos. "Una de las ventajas es que el curso llega a gran cantidad de participantes, que tienen la posibilidad de interactuar con colegas", dice Bonfill. Destaca que los contenidos suelen ser gratuitos para los participantes. "Aunque no lo es para la institución que los desarrolla", diferencia.
Lorenzini completa que, desde el punto de vista pedagógico, los MOOC permiten obtener modelos de aprendizaje predictivos y adaptativos. "La comunidad de aprendizaje que se conforma con cada uno es muy rica. Esto permite ir evaluando la calidad y aceptación de los contenidos por parte de los usuarios", destaca. Y dice que los foros o grupos permiten cultivar el espíritu colaborativo, permitiendo orientar las dudas, supervisados por los profesores. "La evolución será muy positiva. Si miramos cinco años atrás, esta modalidad recién se empezaba a gestar. Hoy, todas las universidades la conocen y se van sumando. La educación online permite reducir costos y crear universidades más eficientes", vaticina Lorenzini.