ECONOMÍA CLIMÁTICA

Europa lanza la revolución verde y asigna u$s 85.000 millones para mitigar el impacto en los más afectados

Es el mayor paquete de medidas climáticas de la historia europea, llamado Fit for 55% , con 13 medidas que afectarán a numerosos sectores económicos y la vida cotidiana de los europeos.

El Ejecutivo comunitario propone prohibir la venta de coches de combustión desde 2035, introducir nuevas tasas, aumentar el comercio de derechos de emisiones de la UE y la creación de un fondo social para transformar al bloque hacia el objetivo de lograr la neutralidad climática en 2050.

El desafío de la Unión Europea (UE) para preparar al bloque comunitario para la transición ecológica empieza hoy. La Comisión Europea ha presentado hoy su paquete de medidas climáticas dirigidas a cumplir con los ambiciosos objetivos marcados de reducir las emisiones contaminantes en hasta el 55% para 2030, comparado con los niveles de 1990, en un paso intermedio hasta lograr la neutralidad climática de la UE en 2050.

"El objetivo es que la Unión Europea sea el primer continente libre en emisiones y la transición hacia un nuevo modelo de crecimiento económico. La economía de combustibles fósiles ha llegado a su límite sabemos que tenemos que ir a uno nuevo impulsado por una energía limpia y una economía circular", ha señalado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El potente paquete de nueva regulación, llamado 'Fit for 55%' y con 13 medidas que afecta a numerosos sectores económicos, tendrá un impacto en la vida diaria de los ciudadanos europeos, en el camino hacia el ambicioso objetivo de eliminar las emisiones nocivas. 

Desde los automóviles, hasta la energía o combustibles o el aislamiento de los edificios, Bruselas quiere abordar de manera radical la reducción de emisiones en todos los campos, con el riesgo de que las medidas sean recibidas con un rechazo social, pues podría llevar a incrementos de precio y cambio en los hábitos de vida.

"Nuestro paquete tiene como objetivo combinar la reducción de emisiones con medidas para preservar la naturaleza y poner el empleo y el equilibrio social en el centro de esta transformación", ha agregado Von der Leyen.

Fin a la venta de coches de combustión en 2035

Las medidas afectarán al sector automovilístico, con la prohibición de vender nuevos coches de motores de combustión a partir de 2035, tras un paso intermedio de reducir las emisiones dañinas en un 55% en 2030. El transporte por carretera es el único en el que las emisiones han aumentado en los últimos años y la Comisión quiere atajarlo de manera radical. 

Así, el Ejecutivo comunitario monitorizará muy de cerca el análisis cada dos años para comprobar que el sector se adapta a los nuevos requerimientos y hará una revisión general en 2028, señalaron fuentes comunitarias que han subrayado que dan a las marcas un ciclo razonable.

Las marcas, en cambio, señalaron que el objetivo propuesto para 2030 "será muy desafiante", según señaló la patronal del motor europea ACEA, que representa a los principales fabricantes del continente como Volkswagen, Stellantis, BMW o Daimler. En un comunicado, la asociación advierte de que "la transformación estructural de la cadena de valor requirá de una gestión cuidadosa para minimizar el impacto en nuestra economía y empleos".

"Sin un aumento significativo de los esfuerzos de todas las partes interesadas, incluidos los Estados miembros y todos los sectores involucrados, el objetivo propuesto simplemente no es viable", ha asegurado el presidente de la ACEA y consejero delegado de BMW, Oliver Zipse. La patronal subraya que todas las opciones, incluidos los motores de combustión interna altamente eficientes, tienen que cumplir su función en la transición climática, por lo que pide "prohibir una sola tecnología no es una forma racional de avanzar".

Las medidas para impulsar una movilidad más verde vendrán acompañadas de un plan de choque para aumentar el número de puntos de recarga disponible y fomentar el cambio a los nuevos coches eléctricos. Para ello, revisará la regulación de infraestructura sobre combustibles alternativos para exigir a los 27 que amplíen la capacidad de carga en consonancia con las ventas de automóviles sin emisiones y que instalen puntos de carga y repostaje a intervalos regulares en las principales carreteras: cada 60 kilómetros para la carga eléctrica y cada 150 kilómetros para el repostaje de hidrógeno.

Gravar la huella de carbono

Otra nueva carga fiscal que ha diseñado la UE es el Ajuste del Carbono en frontera (CBAM, por su siglas en inglés). Esta nueva tasa se impondrá sobre los bienes que la UE importe de países terceros penalizando su huella del carbono. El nuevo instrumento, que se introducirá en una primera fase en cinco sectores (cemento, acero, aluminio, fertilizantes y electricidad), fijará un precio de carbono a las importaciones para evitar una pérdida de competitividad en el mercado interior de la industria europea, que se encontrará en pleno proceso de descarbonización.

Planta de hidrógeno en Leuna, Alemania - Bloomberg

No obstante, los técnicos comunitarios aseguran el Ajuste del Carbono en Frontera no supone una medida proteccionista sino más bien un aliciente para que el resto de países se unan a la ambición climática de la UE, ya que los productos que lleguen bajos en emisiones contaminantes no tendrán que abonar la nueva tasa.

Bruselas ha diseñado un proceso gradual de aplicación para el CBAM que arrancará con una fase de transición en 2023 y 2025 donde analizará y reportará su funcionamiento. Y ya en 2016 los importadores deberán declarar la huella de carbono en sus bienes.

Las acciones que propone la Comisión también pone en el punto de mira la contaminación que genera la aviación y el transporte marítimo, que serán sancionados por contaminar dentro de una amplia revisión de la fiscalidad energética. Así, introducirá por primera vez un impuesto mínimo al queroseno en el bloque comunitario, mientras que eliminará las exenciones y aumentar los tipos máximos a los combustibles fósiles y permitirá los tipos reducidos sólo para fuentes de energía limpia para impulsar su uso y convertir a la electricidad en la fuente más barata de energía en términos fiscales.

La hoja de ruta planteada por el brazo ejecutivo de la UE también ha fijado como meta producir el 40% de nuestra energía a partir de fuentes renovables ya en 2030, un impulso para acelerar la transición del sistema energético a uno más ecológico. Para ello, todos los Estados Miembros contribuirán a este objetivo con objetivos específicos para el uso de energías renovables en el transporte, la calefacción y la refrigeración, los edificios y la industria.

Fondo social

Para mitigar el impacto que puede tener esta revolución legislativa en el tejido social más desfavorecido, la Comisión pondrá en marcha lo que ha denominado redes de seguridad sociales mediante apoyo financiero con la creación de un fondo que se nutrirá con el 25% de recursos recaudados del nuevo sistema ETS para transportes y edificios. Este fondo social estará dotado con 72.200 millones de euros (u$s 85.000 millones) para el periodo 2025-2032.

Bruselas es consciente del riesgo social que implica este cambio radical de la economía europea hacia un futuro sostenible, con la posible implicación en aumento de precios que pueda derivar en movimientos de protestas como los chalecos amarillos en Francia de hace unos años. Así, creará este fondo social que ayudará a los países y regiones con mayor dificultad para afrontar la transición climática, junto con ayudas a los hogares más desfavorecidos.

"Toda transformación en Europa ha sido exitosa cuando hemos combinado medidas de mercado con el equilibrio social correcto. Este Fondo apoyará los ingresos y apoyará las inversiones para abordar la pobreza energética y reducir las facturas de los hogares vulnerables y las pequeñas empresas", ha señalado Von der Leyen.

El lote de medidas también incluye una reforma radical del sistema de comercio de derechos de emisión de la UE (ETS), un mecanismo que hace que las compañías paguen los costes de contaminar y que desde hace dieciséis años ya está presente en el sector energético. Este sistema ahora será más amplio, con la inclusión del transporte marítimo, el transporte por carretera y la calefacción de edificios que, en el caso de estos dos últimos, tendrán su propio mercado ETS.

Bruselas destaca que este sistema se ha demostrado útil, ya que ha logrado reducir las emisiones de las industria energética en un 42,8% desde su implantación, y además incentivará la innovación a la hora de desarrollar nuevas tecnologías verdes.

La ambición de la Comisión con estas medidas para atajar las emisiones contaminantes ahora tendrá que ser negociada por el Parlamento Europeo y los Estados Miembros de la UE, en una negociación que se avecina dura y en el que las propuestas del Ejecutivo comunitario pueden ser retocadas. Este proceso puede prolongarse unos dos años o más.

La transición verde es el gran objetivo de la UE para los próximos años. Más de un tercio de los fondos del Fondo de Recuperación Next Generation se destinarán a proyectos ecológicos y sostenibles.

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