Las dos estaciones de subte abandonadas que esconden historias de fantasmas y son las más misteriosas de la red

Se trata de unas de las más antiguas de la ciudad y planean convertir a una de ellas en museo.

Si alguna vez te subiste a la línea A del subte porteño, te habrás preguntado por qué las estaciones Pasco y Alberdi solo paran de un lado cada una. Ambas estaciones fueron construidas con dos plataformas en cada lado, hace casi 110 años. Sin embargo, fueron cerradas en 1951, y desde entonces comenzaron a surgir leyendas de fantasmas de obreros fallecidos durante la construcción del subterráneo.

Estas estaciones tenían la particularidad de no tener ambos andenes enfrentados como en el resto de los casos, sino que se emplazaban con unos metros de diferencia presumiblemente por el angostamiento de la Avenida Rivadavia en esa sección de la traza, ya que en esa época el subterráneo se construía al aire libre.

LA HISTORIA DETRÁS DE LA ESTACIÓN PASCO

La estación Pasco Sur fue inaugurada en 1913 como parte del primer tramo del Subte A, el primero de Sudamérica. Desde que fue clausurada en 1951, el andén opuesto de la semiestación Pasco permanece abandonado y tapiado.

Está ubicado debajo de la Avenida Rivadavia, entre las calles Pasco y Rincón del barrio porteño de Balvanera, y su nombre remite a la Batalla de Pasco, librada en el contexto de la guerra de independencia del Perú el 6 de diciembre de 1820.

DE ESTACIÓN FANTASMA A MUSEO

Sin embargo, una de estas estaciones "fantasma", Pasco Sur, podría ser transformada en un museo con la puesta en valor de su arquitectura de época. Actualmente funciona como depósito de materiales, al que solo tienen acceso los trabajadores del subte.

Como se trata de una de las primeras construcciones de la época, todavía conserva cerámicas originales en las paredes, los pisos, las rejas del portón de acceso y de la escalera, las columnas de hierro y los escalones de granito.

Algo similar sucedió en el subterráneo de Madrid, donde la estación Chamberí, tras años de estar abandonada, se restauró y se abrió como museo. La idea es conservar la estructura original de la estación para simular un viaje en el tiempo en la historia de Buenos Aires.

Para su financiación, se buscarán subsidios externos en la primera etapa de relevamientos.

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