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Una de las usinas eléctricas que planea el Gobierno se haría en la Patagonia

Tras sumar a Duke, el último grupo que le faltaba, ahora Energía podrá activar el plan de convertir las deudas de Cammesa con las generadoras en fondos para dos centrales

Ayer, la Secretaría de Energía completó el último paso formal que le quedaba para activar la firma de un acta acuerdo definitiva con los ocho principales grupos eléctricos que operan en la Argentina. La estadounidense Duke Energy aceptó, finalmente, sumarse también al Foninvemem, el fondo ideado en julio de 2004 por el área que conduce Daniel Cameron, a través del cual Energía invitó a las acreedoras de Cammesa –la operadora del mercado eléctrico mayorista– a aportar esas acreencias para financiar la construcción de dos nuevas centrales de ciclo combinado, con una potencia de 800 Megawatts (MW) cada una. Las dos usinas demandarán de 850 millones a 900 millones de dólares y estarían plenamente operativas en julio de 2008.

Duke era la última del llamado Grupo de los Ocho –las eléctricas acreedoras que concentran, en conjunto, el 95% de las deudas de Cammesa– que debía dar el sí. El 17 de diciembre, el Gobierno ya había logrado que la española Endesa, la francesa Total, las estadounidenses AES y CMS y la brasileña Petrobras aceptaran aportar al Foninvemem. Y, en abril, se habían sumado Pluspetrol y Capsa Capex.

Con la respuesta favorable de Duke, el Gobierno se anotó un doble triunfo: la presencia de Pluspetrol, Capsa y la estadounidense permitirán que el Foninvemem reúna, hasta diciembre de 2006, unos u$s 400 millones en su cuenta, sumando

u$s 100 millones adicionales a los aportes comprometidos en diciembre.

Pero, además, el Gobierno también se evitó una eventual “judicialización futura” por parte de los grupos que no habían aceptado el convite en primera instancia, y que podrían haber entablado juicios contra el Estado para reclamar el pago de lo que Cammesa les adeudaba.



En dos etapas

A principios de abril, Endesa, Total, AES y Petrobras, que participaron en el análisis de ambos proyectos, le presentaron a Cameron una carpeta de dos tomos, con el informe surgido de las discusiones entre esos grupos. En ese informe elevaron las necesidades impositivas y arancelarias para llevar a cabo las centrales, los modelos de contratos de venta de energía que las dos usinas deberían firmar con sus futuros clientes, los de los contratos para la provisión del gas y de la capacidad de transporte en firme para los 7,5 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) que ambas generadoras necesitarán para operar.

Desde entonces, el Gobierno –que esperaba terminar de sumar a las eléctricas “díscolas”– no retomó el contacto. “Creemos que, en los próximos quince días, Energía va a reanudar el juego”, aseguran desde una de las eléctricas involucradas.

En ese informe, tal como anticipó El Cronista el 4 de marzo, los grupos le plantearon al Gobierno que los fondos que reunirá el Foninvemem sólo alcanzan para financiar, en una primera etapa, el montaje de cuatro turbinas a gas, cada una de 270 MW, en dos ciclos abiertos, lo que supondría agregar 1.080 MW. Luego, se podrían completar esos ciclos abiertos incorporándoles una turbina de vapor, para hacerlos ciclos combinados, sumando los restantes 540 MW para alcanzar los 1.620 MW que pretende el Gobierno.



Con la vista en el Sur

Originalmente, las dos centrales se iban a alimentar con el gas proveniente de Bolivia, a través del futuro Gasoducto del Nordeste Argentino. Por eso, iban a construirse en Rosario y en territorio bonaerense. Pero, en los últimos meses, Energía se vio forzada a analizar otra ubicación para una de las usinas. Por la crisis política boliviana y la dificultad para garantizar el gas, una se montaría en algún punto de la línea eléctrica de alta tensión que vinculará el sistema interconectado de la Patagonia con la red nacional.

Parte de esa línea, entre Choe-

le Choel y Puerto Madryn, ya se construye. Y en seis meses, el Gobierno licitaría la segunda fase, entre Puerto Madryn y Pico Truncado. La usina se ubicaría en alguna de esas localidades, y emplearía gas de Cerro Dragón o del off shore de la Cuenca Austral Marina. Esa ubicación reemplazaría a la prevista en cercanías de Campana o General Rodríguez. Para la otra aún, se mantiene la ubicación en torno a Rosario.

Sin embargo, hay dos aspectos que siembran nubarrones. Uno clave es cómo se financiarán los u$s 500 millones que no cubrirá el Foninvemem, necesarios para convertir las usinas de ciclos abiertos en combinados. “La mayoría de las eléctricas no está en condiciones de aportarlos: tienen deudas en default, y escasas posibilidades de lograr créditos. Por eso le planteamos al Gobierno que lo que se puede hacer son esos ciclos abiertos, que demandarían 18 meses de obras desde la adjudicación del contrato, y en una segunda etapa pasar a ciclos combinados, con otros ocho meses adicionales de obras”, dice la fuente.

El tiempo es otro factor en contra: “Hasta fin de año deberíamos firmar el acuerdo definitivo con el Gobierno y Cammesa, Energía tendría que confeccionar los pliegos y convocar a la licitación. Pero la adjudicación no se haría antes de marzo de 2006. Así, los ciclos abiertos no entrarían en operación antes de septiembre de 2007, y los combinados, si se logra resolver el tema de la financiación, recién para julio de 2008”, explican en otra eléctrica.