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Pescarmona busca sumar negocios con el Estado

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se reunió ayer con Enrique Menotti Pescarmona, el presidente del grupo Impsa, para analizar la reactivación de grandes proyectos de infraestructura que, desde hace años, concitan el interés del grupo industrial mendocino. Entre estos, los más importantes son la construcción de las centrales hidroeléctricas de Aña Cuá –una obra ligada al aprovechamiento de la represa hidroeléctrica Yacyretá–, Chihuidos II (proyecto que Impsa ya se adjudicó en Neuquén) y Las Leonas, una deuda que el propio presidente Néstor Kirchner tiene con la provincia de Santa Cruz.

Esos proyectos –a los que se suma la elevación de la cota de la represa Salto Grande– demandan, en conjunto, inversiones por más de 1.200 millones de dólares y se paralizaron con la crisis. Pero ahora el propio Kirchner y el ministro de Planificación, Julio De Vido, apuestan a ponerlos nuevamente en marcha.



Un anuncio al estilo K

Tal como lo hizo el Gobierno en otras ocasiones, ayer fuentes de Economía quisieron capitalizar la reunión entre Lavagna y Pescarmona, y difundieron que el empresario había ido a anunciarle al ministro que Impsa invertiría los u$s 1.200 millones involucrados en los proyectos analizados.

Pero en la empresa hubo hermetismo absoluto en relación con la información difundida.

Finalmente, Economía debió salir a subsanar el error, y explicar que lo que en realidad transmitió Pescarmona es el interés de Impsa por competir en las licitaciones que el Gobierno tendrá que realizar para retomar esos proyectos, que en casi todos los casos demandan una financiación conjunta entre los grupos que se los adjudican, la Nación y las provincias involucradas.

De todos, el proyecto más firme para Pescarmona es la construcción de Chihuidos II, la represa hidroeléctrica que Impsa obtuvo en una licitación convocada por Neuquén. Ese emprendimiento, que involucra una inversión de u$s 600 millones, debe ser financiado en partes iguales por Impsa, la Nación y la provincia.

Hasta ahora, el gobernador neuquino, Jorge Sobisch, no había logrado que la legislatura provincial le aprobara la partida de u$s 200 millones. Pero desde ayer, con el recambio de legisladores, Sobisch tendría garantizada la mayoría que necesita para dictar la ley provincial que autorice ese gasto.