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¿Para quién era el mensaje de Lavagna?

Las palabras del ministro de Economía, Roberto Lavagna, alertando sobre los riesgos de caer en el populismo setentista (y desperdiciar lo que la Argentina logró hasta ahora en materia económica) no son totalmente nuevas, pero no por eso dejan de tener un importante efecto en la sociedad.

Lavagna describió al populismo como el razonamiento de “decir que ahora viene el momento del crédito fácil, de los subsidios, de la expansión del gasto público, el aumento de las remuneraciones, de dar más y más rápido a todo el mundo”. Pero no especificó si su advertencia sobre los perjuicios del populismo estaban referidas al Poder Ejecutivo Nacional, los gobernadores, los caudillos de la central obrera o algún otro grupo de interés en particular. ¿O acaso estaba dirigido a la Corte Suprema que ayer abrió otra vez el grifo a reclamos de particulares al Estado por haberes jubilatorios? Y eso despierta una curiosidad adicional. ¿Para quién era el mensaje de Lavagna?

A nivel nacional, los ministerios que pueden alentar medidas populistas son fundamentalmente el de Trabajo y el de Desarrollo Social, y es sabido que en un año electoral las tentaciones a un mayor dispendio del gasto son muchas.

En este aspecto, al menos hasta ahora, el presidente Néstor Kirchner ha mostrado una ortodoxia muy superior a la de ninguna otra administración ortodoxa de los últimos años: un superávit fiscal primario de 3,9% en 2004 y de 2,3%, en 2003.

Sin embargo, el retraso en los salarios públicos y las presiones sindicales por los sueldos de los privados pueden generar una ola de incrementos que, es sabido, si se convierten en una espiral, tendrán un efecto muy negativo. El control de la inflación es uno de los puntos en los que el Gobierno está poniendo un fuerte empeño, tras la suba de 4,5% de los precios minoristas en el primer cuatrimestres.

También es cierto que los ojos de muchos economistas miran con atención a las provincias, sobre todo en un año en el que el Gobierno quiere consolidar en escaños legislativos el grado de adhesión en la población de las políticas K. El año pasado el gasto provincial, que creció casi 22%, llegó al 10,6% del PIB, un número bastante cercano al del período 93-98, cuando representaba el 11,3%, según un informe de la consultora Economía & Regiones.

Uno de los grandes logros de esta administración fue darle “gobernabilidad al sistema” –frase que utilizó ayer el ex titular del Palacio de Hacienda, Aldo Ferrer– a través de una fuerte solvencia fiscal, como fundamental política económica.

La advertencia de Lavagna toma un sentido muy importante en medio de pujas políticas y electorales que incluyen incluso al aparato del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, con la conocida pelea entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde.