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Kirchner: “La Argentina todavía está en el infierno”

En el aniversario de la Cámara de Comercio, el Presidente debió escuchar reclamos por aumentar salarios por decreto, y no solucionar el conflicto social fomentando el trabajo

En el marco del 79º aniversario de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el presidente Néstor Kirchner volvió ayer a criticar con dureza las políticas de los ‘90s y, ante el reclamo empresario de mayor seguridad urbana, respondió: “No aceptaremos presiones y no nos doblegaremos ante los poderosos”

El titular de la entidad, Carlos De la Vega había reclamado, ante Kirchner y parte de su Gabinete, de que se desactive el clima de hostilidad social que vive el país mediante la creación de puestos de trabajo, y no aumentando la cantidad de subsidios.

Ante la atenta mirada del primer mandatario, que concurrió acompañado por el vicepresidente Daniel Scioli y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, entre otros, De la Vega criticó, aunque en tono cordial, la política salarial del Gobierno de aumentos salariales por decreto. “Desde la devaluación, los precios del comercio aumentaron 45,8%, y los de la industria 118%; estas cifras evidencian con claridad por qué a empresas del sector, particularmente pymes, les es dificultoso asimilar los aumentos salariales establecidos por decreto”, indicó el titular de la CAC, quien enfatizó que la negociación en el marco de los convenios colectivos de trabajo es el mejor camino, pues atienda las posibilidades reales de cada sector.

Luego llegó la respuesta ofici

al. Ante el aplauso de más de 600 empresarios, Kirchner afirmó que todavía “la Argentina se encuentra en el infierno, y estamos tratando de salir adelante”. Por eso, pidió responsabilidad y ayuda al sector empresario para enfrentar los problemas, al advertir que el cambio requiere de hechos que no se limiten a la acción del Gobierno.

Tras criticar con dureza la la política de los noventa, a la que acusó de destruir los pequeños y medianos comercios, Kirchner enfatizó que la reactivación de la economía deber ser impulsada por el sostenido incremento del consumo interno, y es por ello que se decidieron los aumentos de salarios.



No al Club de Amigos

El Presidente advirtió también que siempre estará dispuesto a ofrecer la otra mejilla a quienes elijan atacarlo, pero destacó que “no aceptaremos presiones y no nos doblegaremos ante los poderosos”, tras lo cual dijo que no se “casará con ningún Club de Amigos”.

“Entendemos los reclamos de todos los sectores”, indicó Kirchner al solicitar “paciencia, racionalidad, equilibrio y trabajo constante a los ejecutivos.

Pero la frase que más retumbará en los oídos del presidente, similar a la que ya tuvo que soportar la última semana por parte de los industriales, fue mencionada por De la Vega.

El titular de Comercio destacó que “el desorden urbano requiere ser canalizado gradualmente para desactivar un clima de hostilidad de consecuencias imprevisibles. No creemos que la solución pase por incrementar planes de subsidios, que instalan una cultura antiproductiva, sino por la creación de puestos de trabajo auténticos que cimentan la ética del esfuerzo”.