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Sábado 22.11.2014 | 22:55
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Su CV dice que es un bachiller especializado en Ciencias Sociales y Humanas, egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires. Que se recibió de abogado con orientación en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en la Universidad de Buenos Aires. Y que posee el título de “Especialista en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social”, expedido por el departamento de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA.

Sin embargo, lo que el curriculum no expresa es qué hizo Mariano Recalde para llegar a ser el flamante número uno de Aerolíneas Argentinas. Nacido en 1972 en la Ciudad de Buenos Aires, comenzó a estudiar Derecho en 1991, donde empezó a trabajar e inició su militancia en el gremio del Poder Judicial. Allí, llegó a ser delegado del fuero laboral y terminó integrando la comisión directiva. Dos años después, renunció a ese cargo y se dedicó al ejercicio de la profesión de abogado, ejerciendo la defensa de trabajadores y asesorando a diversos sindicatos.

En 1999, en plena crisis de la representación política, fue uno de los ideólogos del proyecto “Kilómetro 501”, que consistió en “rechazar la oferta electoral de las elecciones presidenciales de ese año”. En ese ámbito, junto con otros estudiantes, fundó la agrupación independiente NBI, segunda fuerza en la Facultad de Derecho de la UBA. Ya en 2007 se doctoró en Derecho Laboral.

Su figura cobró relevancia pública cuando registró, con una cámara oculta, el intento de soborno a su padre para trabar un proyecto de ley sobre tickets, escándalo que derivó en 2007 en el fin del sistema de vales alimentarios y restaurante. Su militancia en la Juventud Peronista -junto con Juan Cabandié y Máximo Kirchner- hizo que, en las últimas elecciones, se postulara como candidato a legislador del oficialismo por la Ciudad en la lista que encabezó “Tito” Nenna. Los resultados estuvieron a la vista.

De parte de...

Todas las miradas apuntan a lo que se denomina “portación de apellido” para haber llegado al lugar que hoy ocupa. Es que el CEO de la línea aérea estatal es el hijo del diputado Héctor Recalde, abogado nada menos que de Hugo Moyano. Esto llevó a que, cuando Recalde junior asumiera en su nuevo cargo, más de una conjetura entrelazó su nombramiento con el estrecho vínculo con el camionero. Aunque él mismo intentó despegarse del peso pesado del sindicalismo nacional: “Fui asesor de varios gremios del sector aerocomercial hace muchos años. Además, soy un hombre de Juan Cabandié más que de Moyano. ¿Qué tiene Moyano con el transporte aerocomercial? Ni siquiera viaja mucho en avión”, ironizó.

Pero nada es casual. Es sabido que Moyano comenzó a interesarse por el sector aeronáutico durante el extenso conflicto entre los sindicatos de Aerolíneas y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), cuando la predecesora de Marsans estaba al frente de la compañía. En esa instancia, colaboró en las gestiones con algunos de los sindicatos. En particular, con el de los técnicos aeronáuticos liderados por Ricardo Cirielli para resistir un plan de ajuste impulsado por la SEPI y avalado por el gobierno aliancista.

No bien se instaló en su cargo, Recalde destacó con celeridad el avance de Aerolíneas desde que el Estado retomó el control. Por ejemplo, indicó que, cuando el Estado se hizo cargo (julio de 2008), la puntualidad de los vuelos era del 38%, mientras que entre enero y junio últimos trepó al 77%. Después tuvo que reconocer que “entre el 1 y el 7 de julio se registró un pico de impuntualidad”, circunstancia que vinculó con la implementación del nuevo sistema de despacho de vuelos Air Cops. “El sistema servirá para mejorar la puntualidad y la eficiencia, además de consolidar las condiciones meteorológicas de operación que también afectaron a todas las compañías aerocomerciales”, defendió.

En rojo

No obstante, Aerolíneas sigue siendo deficitaria y su llegada tampoco hará que los números logren teñirse de “azul”. Claro está, el CEO tiene incorporado el argumento de que que el dinero que mensualmente pierde la aérea está destinado a “mantener los puestos de trabajo”. Y amplía su justificación: “También para garantizar el servicio público que presta”.

Para Recalde, el objetivo de mediano plazo de la compañía es que, dentro de cinco años, las cuentas estén equilibradas. Difícil misión para un personaje que no estuvo en su historia ligado a este sector: en la actualidad, el déficit mensual de AA es de unos $160 millones, aunque oficialmente se adjudica que parte de ese dinero corresponde a “gastos de inversión”, como la compra de nuevos aviones.

Todo apunta a sostener las razones por las que el Estado retomó el control de la compañía. Y qué mejor que Recalde como vocero de esa justificación: “Hace un año, cuando el Estado asume la gestión de la empresa, lo que ponía por mes era tres veces más de lo que aporta ahora. El rojo de Aerolíneas no es una situación que está empeorando ni que merezca un llamado de atención. Está mejorando”, señaló. El CEO adjudicó el descenso de los ingresos a la crisis sanitaria que hizo que la gente “dejara de viajar”. Hoy, estudios privados hablan de que las pérdidas de la compañía subieron, entre mayo y junio, de 6,6 millones a 8 millones de pesos diarios.

Piensa revertir este escenario con mayor eficiencia, apuesta a pulir cuestiones de funcionamiento y a realizar una mayor inversión para mejorar la flota y los sistemas operativos de la empresa. La compañía incorporó un nuevo avión propio, un Boeing de los 12 programados. Y apuesta a recibir uno por mes. “Vamos a un plan de negocios que apunta al déficit cero. Calculo que si renovamos la flota y demás, se llegará a eso o a un déficit tolerable. El objetivo de esta empresa no es ganar plata, sino dar conectividad. El horizonte es abrir más rutas con más frecuencias. Tampoco vamos a rifar frecuencias o destinos si es demasiado ineficiente”, prometió el “otro” Recalde, que también llegó de la mano de un peso pesado. z we

Pasado y presente

*Egresado de la Carrera Docente de la Facultad de Derecho de la UBA. con el título de “Docente Autorizado”.

*Docente auxiliar en la Cátedra de Derecho Privado, a cargo del Dr. León Rosenfeld (1994-96) Ciclo Básico Común (CBC) - Universidad de Buenos Aires (UBA) y desde 1995, docente de las cátedras a cargo del Dr. Juan C. Fernández Madrid y de la Dra. Amanda B. Caubet en la materia Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.

*Docente de la materia Derecho II (Relaciones Colectivas del Trabajo) de la Carrera de Relaciones del Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

*Autor de diversas publicaciones, colaboraciones en libros y coautor del libro Reforma Laboral - 2004, Editorial Corregidor, 435 páginas, junto con Gustavo A. Ciampa y Héctor P. Recalde.

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