En busca de un moderno régimen arbitral

En los últimos dos años, las causas resueltas por arbitraje se duplicaron. Y al ritmo del creciente protagonismo de esta herramienta legal, son cada vez más los expertos que piden que se sancione una Ley de Arbitraje nacional, que modernice la legislación en esta materia y la reúna en un solo lugar. La experiencia de países vecinos como Brasil ya está sirviendo de modelo para varios anteproyectos, que buscan dotar de agilidad al sistema arbitral

El arbitraje se ha transformado en una herramienta elegida por cada vez más empresas que buscan solucionar sus conflictos comerciales de manera rápida y evitando el paso por la Justicia ordinaria. Si bien no existen estadísticas oficiales, se calcula que en los últimos dos años se duplicaron las causas resueltas mediante este procedimiento. La confidencialidad del proceso es uno de los grandes atractivos que tiene este instituto y, a la vez, se constituye en una barrera que disgusta a muchos especialistas, por entender que no ayuda al momento de difundir este medio de resolución de controversias.

El impulso que el arbitraje tuvo en los últimos tiempos, de la mano de la creciente conflictividad en los contratos de larga duración como consecuencia de la crisis de 2001, generó una proclamada necesidad de ajustar la legislación a los nuevos tiempos. Al respecto, desde varios estudios corporate porteños estiman conveniente que se sancione cuando antes una Ley de arbitraje nacional, que reuna en un solo lugar las diversas normativas que hoy regulan el régimen: las emanadas del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, y las de los códigos procesales de las provincias. A la vez, el reclamo unánime pasa por una modernización sustancial de la legislación en esta materia. En ese sentido, existen ya varios proyectos y anteproyectos que estipulan cambios en el régimen y que buscan dotar de mayor agilidad este procedimiento, muy utilizado para resolver problemas transaccionales, como los que pueden surgir de la compraventa de empresas, de los contratos entre accionistas de sociedades, de los joint ventures o de contratos relacionados con la provisión de servicios o locación de obra, entre otros.

En la actualidad, los especialistas observan que el arbitraje se encuentra ante varios obstáculos. Entre ellos, figuran la exigencia de que las partes adopten por contrato un compromiso arbitral, el trámite de designación de los árbitros, que a veces resulta engorroso sobre todo si una de las partes rechaza ir a arbitraje, los pre-requisitos del juicio de árbitros, la falta de limitación de los recursos de apelación al laudo final y los costos que, en varias oportunidades, terminan siendo mayores a los de una presentación ante la Justicia estatal.

Julio César Rivera, socio fundador del estudio homónimo, cree que las normativas actuales “son generalmente antiguas e ineficientes . Por eso, cree que la Argentina está frente a la oportunidad de “ponerse al día en esta materia, de mucha relevancia en el contexto de la economía globalizada . En esa misma línea, Héctor Alegría, del estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo, considera: “El código procesal está un poco viejo. Hay que mejorar la normativa y hacerla más dinámica . Y sostiene que una condición indispensable para lograr ese objetivo es “dotar de mayor poder a los árbitros .

Otro que adhiere a la reforma es Luis Erize, desde el estudio Abeledo Gottheil. “Puede ayudar a eliminar obstáculos a los arbitrajes, siempre que se respete la libertad de elección de cómo llevarlo a cabo y el derecho de defensa en juicio , señala.

Marcelo Santurio, socio de la firma Basílico, Santurio & Andrada, tiene una opinión diferente. Si bien está de acuerdo con la necesidad de difundir el arbitraje, asegura que los inconvenientes que hoy en día existen en torno a esta figura obedecen en gran medida a una cuestión cultural. “No hay en la sociedad costumbre de utilizar métodos como el arbitraje o la mediación. Pero si se respetan las normas existentes y se lo difunde correctamente, el progreso del arbitraje debería darse sin inconvenientes . No obstante, expone que no vería con malos ojos una renovada legislación nacional que sirva como marco para la regulación del sistema arbitral interno, tal como ocurrió en Brasil, España y Chile.

La mirada hacia los países que lograron modernizar sus normativas sobre arbitraje es algo recurrente entre los abogados locales deseosos de dotar al instituto del prestigio que fue perdiendo en el último medio siglo. “Ojalá tuviéramos el consenso político que tuvo Brasil para llevar adelante una modificación legislativa y jurisdiccional de la ley de arbitraje , manifiesta Alegría, quien en varias oportunidades se desempeñó como árbitro de partes en conflictos societarios y cree que llegó el momento de mejorar la legislación en esta materia.

Rivera, en ese sentido, señala lo importante que sería que el país se sume a los procesos de reforma que tuvieron lugar en los distintos países hispanoamericanos. “Hay que ir en camino a una moderna legislación y eliminar las dificultades que conspiran contra la celeridad y contra el funcionamiento mismo del sistema , resalta.

En eso coincide Alegría. “Los árbitros deben poder dictar medidas cautelares y también decidir sobre los temas de su competencia , indica el denominado Rey de las Quiebras. Al respecto, pondera de manera positiva un anteproyecto de ley creado por el experto en arbitrajes Sergio Mayor Alemán, en el marco de la comisión de Justicia para la reforma judicial, que otorga mayor poder a los árbitros y que aclara los alcances, las cuestiones y los plazos de caducidad para un laudo arbitral.

Santurio, por su parte, añade que una nueva legislación debe clarificar cuáles son las cuestiones transables y los casos que pueden ser resueltos mediante laudos arbitrales, aunque insiste en que las limitaciones existentes provienen de una falta de concientización acerca de la conveniencia de este procedimiento. “Un factor negativo es la falta de respeto y el incumplimiento de lo acordado entre las partes , agrega.

También Erize considera oportuno una modernización de las reglas del juego arbitral. Sin embargo llama la atención sobre varios de los proyectos y anteproyectos para regular el arbitraje que andan circulando en los pasillos tribunalicios y legislativos. Señala que si bien en la mayoría de los casos se busca darle un mayor peso institucional a la figura, muchas de esas iniciativas se limitan a replicar las disposiciones de algunos de los reglamentos en vigencia en los arbitrajes institucionalizados, como pueden ser el Tribunal de Arbitraje General de la Bolsa de Comercio porteña o el Centro Empresarial de Mediación y Arbitraje.

“Esa réplica e incluso la combinación de diferentes modalidades de unos y otros reglamentos llevan a que se desdibuje la libertad de las partes de optar por uno u otro y también se incrementa la posibilidad de generar incongruencias , detalla.

Por eso, el socio de Abeledo Gottheil pide un debate abierto, a fin de consensuar una legislación que permita sacarle el mejor provecho al arbitraje. O como expone su colega Alegría: “Todos estamos de acuerdo con que resulta urgente la difusión de los métodos alternativos de resolución de conflictos y que se necesitan reformas a la legislación. Pero tal vez éste no sea el mejor momento. Hay que darse tiempo para lograr la mejor legislación posible. Si nos apuramos, tal vez se sancione una normativa que no sea la que se está buscando .

Por otra parte, los abogados no se ponen de acuerdo al momento de evaluar si un impulso institucional al arbitraje puede aliviar la colapsada tarea de la Justicia. Si bien la mediación obligatoria en el Fuero Civil alivianó el trabajo en ese ámbito, no todos creen que puedan atribuirse los mismos resultados al arbitraje comercial.

En ese orden, Rivera indica que, a diferencia de la mediación obligatoria, a los tribunales arbitrales recurren empresas y abogados expertos. “Se usa para asuntos de importancia económica, con lo cual el número de cuestiones que se someten o pueden someterse a arbitraje son reducidas y no tendrían gran impacto en la tarea de la Justicia .

Erize plantea que en la Argentina “parece existir una elevada resistencia a contribuir seriamente en el esfuerzo para una negociación exitosa , lo cual atenta contra el éxito de los métodos de resolución de conflictos alternativos a la Justicia ordinaria. Para Santurio, una mejora legislativa puede contribuir a que el alivio de la Justicia se profundice de la mano de ambos institutos. Sin embargo, aclara que con la mediación obligatoria la reducción de la tarea en Tribunales se notó mucho más en el Fuero Civil que en el Comercial.

En esta herramienta Alegría también ve un poco de aire para la colapsada Justicia. “Creo que los métodos alternativos de resolución de conflictos, como el arbitraje, pueden auxiliar y encontrar soluciones rápidas y cómodas para ciertos asuntos que sino demorarían años . Al respecto, comenta que una vez le tocó ser árbitro en un conflicto comercial que ya llevaba más de siete años sin resolución por vía judicial. “Se llegó al arbitraje y, pocos meses, se terminó todo , indica.

Finalmente aclara que el ascendente interés por el arbitraje no debe ser tomado como una competencia para la Justicia ordinaria. “Nadie debe pensar eso. El árbitro no va a competir o sacarle imperium al juez del Estado. Su misión es la de colaborar e impartir Justicia entre las partes que se pusieron de acuerdo en llegar al arbitraje, por creer que es un medio idóneo, más rápido y barato que recurrir a Tribunales , opina.

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