Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

La puja por el Impuesto a las Ganancias ¿también necesita un "sinceramiento fiscal"?

La puja por el Impuesto a las Ganancias ¿también necesita un

El peso específico de la recaudación del impuesto a las ganancias en comparación con otros tributos ha crecido al amparo de la falta de actualización legal de diversos importes de conceptos deducibles que han sido horadados por la inflación.
En el caso de las personas humanas el mínimo no imponible, las cargas de familia y la deducción especial son el exponente más visible, junto a los tramos de la escala de aplicación de las alícuotas -art. 90 de la ley-.
El desafío consiste en actualizar dichos valores sin resignar demasiada recaudación porque para agravar el panorama, ganancias es un impuesto que se coparticipa a las provincias.
Cuanto más impuesto se pretende cobrar, mayor es la resistencia de los contribuyentes afectados.., pero también hay más recursos coparticipables.
La ecuación a resolver genera tensiones en los sectores afectados, y quizás ha llegado el momento de efectuar estimaciones contemplando un universo mayor de contribuyentes que los que se tienen en la actualidad. Recordemos qué había pasado hace 20 años en un contexto fiscal similar.
La ley 24475 incorporó en marzo del año 1995 el actual artículo 99 de la ley del impuesto a las ganancias que deroga exenciones establecidas por fuera de la ley del impuesto a las ganancias en concepto de "gastos de representación, viáticos, movilidad, bonificación especial, protocolo, riesgo profesional, coeficiente técnico, dedicación especial o funcional, responsabilidad jerárquica o funcional, desarraigo y cualquier otra compensación de similar naturaleza, cualesquiera fuere la denominación asignada". Haciendo de esta forma que el alcance del impuesto sea más uniforme.
En marzo del año siguiente la ley 24631 derogó exenciones para los legisladores, los jueces, y sus respectivas jubilaciones.
A partir de ahí se anunciaba que todos pagarían el impuesto en similares condiciones…
Sin embargo la Corte Suprema el 11/4/96 dictó la acordada 20/96 restableciendo la exención plena para los magistrados, y en el caso de los legisladores la ley 24686 de setiembre de 1996 dispuso que el artículo incorporado por la ley 24475 (el actual artículo 99 de la ley de ganancias) no resulte de aplicación al Poder Legislativo, correspondiendo a los presidentes de ambas Cámaras resolver en cada caso acerca de la naturaleza de los citados conceptos.
En el transcurso de 18 meses se había dado marcha atrás con dos leyes del Congreso de la Nación, por medio de una nueva ley dictada en forma exclusiva para el propio poder legislativo y por una acordada de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aplicable al poder judicial.
Se dejaban de lado de esta forma los argumentos que habían salido a la luz en el Congreso de la Nación un año y medio antes.
Mas allá de la evaluación sobre los efectos que en la recaudación tienen estas medidas, quizás sea una sana práctica -apoyada en la equidad-, intentar regular la posibilidad de que los propios involucrados puedan extraerse del alcance del impuesto con medidas que no son de alcance general

(*) El Dr. Mario Rapisarda es Contador Público Nacional especialista en temas tributarios. Graduado en UNLZ, siendo su mail mjrapisarda8@gmail.com