Sólo en agosto, China vendió tres veces las reservas argentinas

En agosto el Banco Popular de China vendió u$s 90.000 millones para calmar a los mercados. Las reservas del gigante asiático cerraron el mes pasado en u$s 3,56 billones tras sufrir la peor caída mensual de su historia. El banco, que tiene las reservas más importantes del mundo, enfrenta turbulencias en el mercado de divisas y en las bolsas

Las reservas de divisas de China, las mayores del mundo, registraron en agosto el recorte de más de u$s 90.000 millones, a causa de una venta masiva de dólares para apuntalar el yuan después de su devaluación, según indicó el banco central de ese país.
A fines de agosto, las arcas del Banco Popular de China contenían u$s 3,56 billones, es decir u$s 93.900 millones menos que en julio, precisó Bloomberg. De esta manera, el Gigante asiático utilizó tres veces el monto que asegura tener el Banco Central argentino en sus arcas, poco más de u$s 30.000 millones.
A su vez, estos casi u$s 94.000 millones que se perdieron en 31 días representan el mayor descenso mensual de la historia de China.
Asimismo, la agencia oficial Xinhua señaló que se trata de la cuarta baja mensual consecutiva de las reservas de divisas en manos del Banco Central, que dispone de la tercera parte de las divisas mundiales.
China fortalecía hasta hace un tiempo sus reservas comprando dólares, para impedir una apreciación del yuan, perjudicial para sus exportaciones. Pero la desconfianza de los inversores generó oleadas de ventas de dólares y acciones, por lo que el gobierno chino gasta cientos de miles de millones de dólares en un intento por contrarrestar la fuerza de ambos mercados.
Además de la debilidad de la economía china, que derivó en una pequeña devaluación, este año se estuvo formando una burbuja en las bolsas. Desde el 11 de agosto, las autoridades chinas devaluaron el valor del yuan en un 5%, en un intento desesperado, según los analistas, para respaldar las exportaciones. Pero esa decisión agravó el derrumbe de las bolsas tanto de China como en el resto del mundo, preocupadas ya por la desaceleración de la segunda economía mundial. El índice de Shangai avanzó casi 60% en seis meses, desde fines de 2014 hasta principios de junio, para luego "barrer" con todas las ganancias de 2015 en tan solo 90 días: hoy el saldo anual es de 4,75% negativo.
De hecho, ante el G20 el ministro de Finanzas, Lou Jiwei, dijo que los mercados financieros de su país deberían permanecer estables. También aseguró que el yuan no está en camino a una devaluación de largo plazo y que el gasto fiscal se acelerará más de lo esperado este año.
"Si el banco central sigue interviniendo, las reservas chinas se seguirán derritiendo, y cuanto mayor sea la intervención, mayor será la reducción de sus reservas", dijo a Bloomberg el analista Li Miaoxian, de Bocom International Holdings en Pekín.
Por otro lado, China revisó ayer a la baja su estimación preliminar de crecimiento del PBI en 2014, que fue de 7,3%, una décima menos de lo anunciado previamente. El 7,4% de crecimiento en 2014, anunciado en enero pasado, era ya el índice más bajo desde 1990.
El gobierno del Gigante asiático se propone un crecimiento de alrededor de 7% en 2015, aunque numerosos analistas empiezan a dudar de que se logre el objetivo.