Debido a una protesta gremial en la Comisión Nacional de Valores (CNV), se desplomó la cantidad de fideicomisos financieros emitidos en junio pasado, un fondeo clave para la generación del crédito al consumo que ofrecen las casas de electrodomésticos, y obligó a los retailers a financiarse con líneas bancarias tradicionales más caras, según coincidieron las empresas y bancos colocadores.
Los días de huelga y de trabajo a reglamento que cumplió el personal de la CNV entre mayo y junio pasado en busca de una recomposición salarial demoraron las autorizaciones de la oferta pública de los fideicomisos: en junio sólo se emitieron 8, por u$s 118 millones, según datos del Instituto Argentino del Mercado de Capitales.
Se trató de la emisión más baja desde mayo de 2009. Y el monto emitido es el más bajo desde mayo de 2010: fue 76% inferior a lo colocado en mayo 2012 y un 50% menos que el total de junio de 2011.
Las cadenas comerciales que venden electrodomésticos y las tarjetas no bancarias descargan en los fideicomisos financieros los préstamos personales (67% de la emisión de junio) y los cupones de tarjeta de crédito (27%) que ofrecen a sus clientes por 2 o 3 puntos adicionales a la tasa Badlar, en el caso de las emisiones senior.
Pero el mes pasado, estas compañías enfrentaron un mayor esfuerzo financiero, ya que tuvieron que extender las líneas de crédito existentes o tomar líneas bancarias más caras para financiarse mientras se demoraba la salida de los fideicomisos.
Se encarece su fondeo a través de la línea tradicional. Las empresas siguen vendiendo y no pueden descargar la cartera a través del mercado de capitales. Con el atraso, el financiamiento en lugar de ser en el mercado de capitales es bancario, que es más caro, explicó Sergio Capdevila, de la Gerencia Comercial del Banco de Valores, el fiduciario responsable de más de la mitad de las emisiones en el mercado.
Las empresas optan por extender la línea puente hasta que el fideicomiso califique y se coloque en el mercado. Más allá de la demora de la CNV, se consigue liquidez para financiarse, dijeron en un fiduciante que pidió reserva de su identidad. Pero aclararon: A nadie le gusta pagar ni un punto más. Y no deja de ser un problema: con un underwriting, necesitas que salga el fideicomiso para cancelar el puente.
Si el plazo de demora se extiende, se acumulan las nuevas emisiones y se llega al tope de la línea, deben recaer en una línea bancaria tradicional, lo que recarga el costo de financiamiento.
Son las cosas con las que uno tiene que convivir. Todas las empresas operamos con distintas líneas de crédito. Cuando se desactiva una, tenés que activar alguna otra. La situación de la CNV complica; tenemos que bailar con eso y activar otros mecanismos de financiación, dijeron en una cadena de electrodomésticos, también bajo condición de anonimato. Tu manejo normal se ve alterado y hay que arbitrar procedimientos de excepción, agregaron.
Consultado el presidente de la CNV, Alejandro Vanoli, por el retraso en las colocaciones a raíz del conflicto gremial, sus voceros negaron que hubiera emisiones demoradas por este tema y explicaron que está abierta la mesa de negociación con el sindicato.
La última semana los más de 200 empleados de la CNV trabajaron normalmente a la espera de obtener una respuesta favorable por parte del directorio del organismo a la demanda de un convenio sectorial propio, adicionales salariales y la recomposición de la gratificación anual que la Asociación de Trabajadores del Estado está solicitando, según explicó el delegado Carlos Colonna.
Sólo si la resolución del conflicto se demora se generará un cuello de botella en el financiamiento de los retailers. Si las autorizaciones se atrasan demasiado, y una vez agotada la línea puente y las tradicionales bancarias, las cadenas pueden vender sus carteras de crédito directamente a los bancos en vez de adicionar un fideicomiso más a la cola de pendientes. Esta línea también tiene un costo mayor.
En la última semana, se empezaron a autorizar algunos fideicomisos atrasados. Pero la demora de un mes y medio en la salida a la bolsa implicó que sufrieran la suba de entre uno y dos puntos de la Badlar en el costo de emisión.
De todos modos, a las cadenas les sirve la tasa a la que se colocan los fideicomisos: el margen del negocio es todavía amplio. El nivel de originaciones no sufre riesgo de frenarse y, por lo tanto, el consumo en cuotas.
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