Justo cuando en Europa se especula con el regreso del dracma, la peseta y la libra irlandesa, la Unión Europea dio una demostración de confianza en sí misma cuando lanzó esta semana un concurso para celebrar los diez años del euro. La moneda común europea cumplirá su décimo aniversario el 1º de enero de 2012, y en medio de la crisis de deuda de los países periféricos del viejo continente, más de uno duda que llegue indemne a la celebración.
El comisariado de Asuntos Económicos lanzó esta semana un concurso para elegir el mejor diseño para una edición limitada de la moneda de dos euros, que entrará en circulación el año que viene.
El concurso invita a los 330 millones de habitantes de los 17 países que emplean la divisa a participar en la votación que elegirá uno de cinco diseños posibles para la moneda conmemorativa, a través de una página web escrita en 14 idiomas diferentes.
Esta es una oportunidad para todos los que viven en la zona del euro para que ayuden a diseñar su propia moneda, dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien estimó que aproximadamente se emitirán 90 millones de monedas conmemorativas.
Sin embargo, las cándidas palabras de Rehn choca con la impopularidad que se está ganando la moneda común europea en buena parte del continente.
Muchos ciudadanos de Grecia, Irlanda, España y Portugal, sienten que su ingreso en la zona euro les ha traído las dificultades económicas y la crisis de la deuda que los golpea desde hace dos años.
La decisión de abandonar el dracma probó ser costosa para los griegos, ahora que navegan una recesión doméstica sin contar con la posibilidad de llevar adelante medidas de política monetaria ni forma alguna de hacer variar el valor de la moneda.
Además, según Reuters, sondeos realizados en Finlandia, Alemania, Holanda y otros países apuntan a que el euro no llega ahora a las cotas de popularidad alcanzadas cuando fue introducido, a pesar de las facilidades adicionales que proporciona al viajar y al comprar mercancías en la zona euro.
Cuando fue lanzado, el euro cotizaba a u$s 90 centavos, pero desde entonces no ha dejado de apreciarse, escalando hasta su máximo histórico de u$s 1,60 dólares por euro en julio del 2008, según el Banco Central Europeo.
Desde entonces, su comportamiento ha sido más volátil pero todavía opera en torno a u$s 1,45 dólares, un incremento de un 61% en 10 años.
Con la crisis en Grecia, se han escuchado versiones sobre que Atenas podría dejar el euro y volver a utilizar el dracma.
Además, sondeos realizados en Finlandia, Alemania, Holanda y otros países apuntan a que el euro no llega ahora a las cotas de popularidad alcanzadas cuando fue introducido, a pesar de las facilidades adicionales que proporciona al viajar y al comprar mercancías en la zona euro.
De todas formas, sin que haya una solución a la vista de los problemas de la deuda, la UE puede tener dificultades a la hora de generar entusiasmo en la zona euro para el décimo aniversario de la moneda, el próximo mes de enero.
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