El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su tasa de interés sin cambios en un 1%, tal como se esperaba, mientras que el Banco de Inglaterra decidió inyectar otros 60.000 millones de euros al sistema financiero local, dentro de sus esfuerzos por apoyar la frágil recuperación de la economía británica.
En esta línea, el BCE conservó además la tasa de interés sobre su facilidad de depósito en un 0,25% y la de facilidad de préstamo marginal en un 1,75%.
El presidente del banco, Mario Draghi, dará más tarde una conferencia de prensa donde los mercados buscarán señales que indiquen si las tasas tocaron un nuevo piso o si por el contrario podría haber nuevos recortes en los próximos meses.
En tanto, el Banco Central de Inglaterra dejó su tasa de interés sin cambios en el mínimo histórico del 0,5% y como se esperaba, indicó que comprará 60.000 millones de euros adicionales en activos -mayormente bonos públicos- con dinero recién emitido.
La inyección de dinero fresco es una buena noticia para el gobierno británico, que está nuevamente bajo presión para flexibilizar su plan de austeridad después de que la economía se contrajera a fines del 2011 y que el desempleo tocara un máximo en más de 17 años.
Poco después del anuncio, el ministro de Finanzas, George Osborne, dijo que la política de alivio cuantitativo del Banco de Inglaterra había jugado un rol clave para apoyar la economía.
“La política monetaria sigue teniendo un rol clave para apoyar a la economía, mientras el gobierno cumple su promesa de consolidación fiscal”, escribió Osborne en una carta al gobernador del banco, Mervyn King.
La entidad financiera británica sorprendió a los mercados en octubre al decidir reanudar su programa de compras de activos antes de lo esperado.
La recuperación de la economía británica tras una profunda desaceleración durante la crisis financiera del 2008-2009 fue débil hasta ahora y la contracción del cuarto trimestre agitó la posibilidad de una recesión.
Sin embargo, algunos sondeos sugirieron que la actividad manufacturera y los servicios empezaron el año con buen pie y se conoció un alza mayor a la esperada en la producción industrial de diciembre.
Al tener el gobierno poco margen de acción para estimular la economía debido a su promesa de eliminar el déficit fiscal en los próximos cinco años, esa responsabilidad recae en el banco central, aunque hay dudas sobre el impacto de sus medidas de estímulo.
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