Tensión

Cinco cuellos de botella sobre el dólar que pueden profundizar la presión cambiaria

La incertidumbre política y la falta de acuerdo con el FMI, y su hija menor, una expectativa de aumento del dólar, son algunos de los flancos débiles para el Gobierno; costo de las importaciones que crecen a la par de la recuperación.

Al cabo de un mes en el que la política puso nuevamente en el tapete la fragilidad del sector externo, la posibilidad de mayor salida de dólares de la economía y en tela de juicio la capacidad del Banco Central de hacer frente al mercado cambiario, algunos analistas advierten "puntos adversos" en un contexto que definen como bajo control.

Así los definió la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), think tank que fundó Héctor Valle y dirigió hasta que asumió en la AFIP Mercedes Marcó del Pont. 

La consultora indica que la presión dolarizadora de los fondos de inversión y a la expectativa devaluatoria que surge de la incertidumbre política y de un acuerdo con el FMI, junto con un complejo escenario de inflación global pueden complicar las cosas.

"Un acuerdo con el FMI que posponga vencimientos podría ayudar a moderar la incertidumbre en algunos tramos de la demanda de divisas y facilitar el acceso a nuevo financiamiento para el Tesoro".

Tras reseñar que en septiembre se aceleró la pérdida de reservas, se pregunta hasta qué punto la intervención vendedora del Banco Central será sostenible sin generar algún salto abrupto en el tipo de cambio. 

"Y si bien creemos que las presiones dolarizadoras del mercado continuarán, consideramos que el BCRA tiene herramientas para administrarlas", sostienen.

Dólar sin retrasos

¿Por qué? Esencialmente, porque el tipo de cambio "no acumula retrasos que implican una erosión de la competitividad externa. La política del BCRA de deslizamiento cambiario durante todo 2020 y comienzo de 2021 hizo que, desde lo real, no sea necesaria una corrección cambiaria. Y el tipo de cambio real multilateral es uno de los más altos de los últimos 10 años", señala FIDE.

También indica que la cuenta corriente continúa siendo superavitaria -u$s 10.566 millones en el año- por el buen desempeño de las exportaciones.

Y en tercer lugar, del lado positivo, apunta que "las proyecciones de ingresos de divisas del sector agropecuario para 2022 son buenas", por los precios de materias primas que continuarán buenos para 2022. A la vez, estima un crecimiento de la producción de trigo del 14%, y un número similar podría darse para maíz y soja.

Sin embargo, marca cinco puntos sensibles a los cuales atender:

1) Más demanda de divisas por la recuperación económica. El valor de las importaciones creció en agosto 64% respecto al mismo mes de 2020. En el acumulado anual registra un aumento del 53%. 

En el detalle por rubros, los insumos y los bienes de capital resultan ser los más dinámicos, en tanto que los bienes de consumo se mantienen algo por detrás. 

En el acumulado para los primeros ocho meses del año se registra un crecimiento del 53% para el total de las importaciones.

2) El valor de las importaciones de energía. Para el mes de agosto 2021, y en la comparación con 2020, el valor de las importaciones de combustibles y lubricantes aumentó un 222%. 

Y en ocho meses se incrementaron las de combustibles y lubricantes, con un 94%.

3) Mayor peso del canal de compra-venta de bonos para administrar la brecha cambiaria. Si bien tiene por objetivo administrar expectativas adversas sobre la estabilidad del tipo de cambio oficial y así evitar comportamientos especulativos de exportadores e importaciones, es posible estimar que en el acumulado a agosto 2021 se vendieron alrededor de u$s 2100 millones para administrar la brecha cambiaria.

4) Inflación y cuellos de botella globales en importaciones. Una escasez internacional de microchips que está afectando la producción internacional de automóviles. En segundo lugar, la falta internacional de containers ha incrementado el costo del transporte marítimo. China enfrenta problemas en la oferta energética, que han obligado a restringir la producción industrial, cosa que suma complicaciones en el abastecimiento de insumos a nivel mundial.

5) Necesidad de un acuerdo con el FMI para despejar incertidumbre y posponer pagos. "Un acuerdo con el FMI que posponga vencimientos podría ayudar a moderar la incertidumbre en algunos tramos de la demanda de divisas y facilitar el acceso a nuevo financiamiento para el Tesoro", señala FIDE, tras reseñar las cuotas a pagar el año próximo y 2023, imposibles en las actuales condiciones leoninas pactadas con la gestión anterior.

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