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Republicanos culpan a Obama por el fracaso del supercomité

Critican que Obama hizo poco para facilitar las tareas del grupo parlamentario creado para encontrar una forma de bajar el déficit y evitar que EE.UU. caiga en default

Barack Obama es criticado por su llamativa ausencia mientras el supercomité parlamentario estaba al borde del fracaso.
El presidente de Estados Unidos, que acaba de pasar diez días en reuniones económicas y de seguridad en Hawaii y Asia, casi no ha tenido interacción con el comité mientras éste intenta encontrar formas de recortar el presupuesto por u$s 1,2 billones en los próxima diez años.
Esta actitud es opuesta a activa su participación durate la última debacle relacionada con la deuda, la pelea librada en el verano boreal sobre el incremento del tope del endeudamiento del país para evitar que Estados Unidos cayera en default con respecto a sus obligaciones internacionales.
Mitt Romney, posible candidato republicano a presidente, culpó a Obama por el fracaso del supercomité. Aseguró que “algunos de los demócratas” comentaron que el presidente no hizo nada por facilitar la tarea del supercomité.
“No tiene ninguna participación, no hizo nada. Es otro ejemplo de su deficiente liderazgo,” señaló Romney durante un acto de campaña en New Hampshire.
“No asumió ninguna responsabilidad personal para lograr que este supercomité encuentre maneras de equilibrar nuestro presupuesto y reducir el gasto”.
Pero Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research, que en general apoya a Obama, se preguntó: “Porqué se expondría a hacer algo cuando el panel está casi destinado a fracasar”.
Al contrario de lo ocurrido cuando se peleaba por el tope del endeudamiento, el presidente tuvo “poca iniciativa” para participar de las negociaciones porque los republicanos habían dejado en claro que no cambiarían de opinión sobre los aumentos de impuestos, lo que significaba que las discusiones seguramente no prosperarían.
El fracaso del comité eclipsará la campaña presidencial que se desarrollará el año próximo.
“Hemos visto al presidente hacer campaña con este tema, que Washington está dividido y que éste es un Congreso que no hace nada,” comentó Chris Krueger, analista de política en la firma de servicios financieros Guggenheim Partners.
Un factor que está a favor del presidente es que, si bien sus índices de popularidad no son buenos, los del Congreso son aún peores; algunas encuestas indican que éstos últimos se encuentran en cifras de un dígito.
Sin embargo, los analistas señalaron que el presidente no evitará totalmente quedar salpicado con cualquier fracaso de las negociaciones. “Este es el juego de quién asume la culpa y está repleto de culpas dando vueltas”, aseguró Krueger
Ni los demócratas ni los republicanos lo dicen en voz alta, pero cualquier fracaso del supercomité será más fácil de vender a sus respectivas bases de apoyo que un acuerdo exitoso repleto de políticas antipáticas.
El comité fue creado en agosto para que buscara la manera de poner fin al impasse al que había llegado la discusión sobre el aumento del límite del endeudamiento. Luego recibió la misión de encontrar la forma de bajar el gasto público.
Las negociaciones entre los doce miembros del comité bipartidista se fueron a pique debido sus crecientes desacuerdos que impiden el funcionamiento del sistema político.
Cuando se reunió por primera vez en septiembre, ya las expectativas eran bajas. Pero algunos aseguraban que las extraordinarias facultades que se les otorgó a los 12 legisladores brindaban una oportunidad demasiado buena para desperdiciar.