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Los inversores deberían tomar nota de los riesgos políticos

Los ratios entre las valuaciones del mercado de valores y el PBI se encuentran en niveles sólo vistos en el punto más alto de anteriores burbujas accionarias

Los inversores deberían tomar nota de los riesgos políticos

Esta semana, los inversores hicieron dos apuestas notables. Una fue altamente visible: los mercados de valores globales alcanzaron un récord máximo porque los inversores apuestan a que el panorama económico para EE.UU. está mejorando.

No sorprende que Donald Trump rápidamente se hay atribuido el mérito. El martes el presidente estadounidense tuiteó: "El mercado de acciones alcanzó nuevos máximos en la racha ganadora más larga en décadas. Gran nivel de confianza y optimismo –incluso antes de que presente el plan fiscal".

La segunda jugada llamó menos la atención. En los mercados de predicciones políticas, los inversores apuestan a la caída de Trump. Por ejemplo, en Ladbrokes las probabilidades de que Trump, renuncie al puesto o sea destituido antes del fin de su mandato subieron a 48%. Hace dos meses esa probabilidad era 3 a 1. Paddy Power tiene números similares.

Los corredores de apuestas no siempre son los mejores pronosticadores. Pero el mensaje es claro: crece la preocupación de que el caos –si no la crisis– sepulte a la Casa Blanca.

La pregunta es si se pueden reconciliar esas apuestas diferentes. No es fácil. Los inversores normalmente creen que la agitación política debilita el crecimiento –pero, sin embargo, fue la victoria electoral de Trump lo que impulsó inicialmente el auge del mercado de acciones.

Hay al menos tres explicaciones posibles. Una es que esos mercados de apuestas simplemente estén equivocados. Después de todo, los dramas que tiene hoy Washington surgieron en un momento en que la nueva Casa Blanca está funcionando con un mínimo staff, dominado por revoltosos como el estratega en jefe Stephen Bannon y el asesor político Stephen Miller.

Eso cambiará pronto: expertos operadores como Gary Cohn, Steven Mnuchin, Rex Tillerson y Wilbur Ross fueron confirmados en sus cargos dentro de la Casa Blanca o en el gabinete. Algunos inversores creen que Washington se dirige hacia un estilo de gobierno más predecible, donde la Casa Blanca trabaja con el Congreso para promulgar la reforma económica.

Hay una segunda y más cíclica explicación: el drama de la política de hoy no tiene tanta importancia. La llamada recuperación Trump, en otras palabras, no tiene que ver con el presidente sino con las grandes esperanzas en el estímulo a la economía mediante el recorte de impuestos. Después de todo, la economía norteamericana está creciendo sanamente, y las ganancias de las empresas subieron 7% en el primer trimestre. Mientras tanto, el tono de la política finalmente está girando del estímulo monetario a la reforma estructural.
Eso despertó la vitalidad, creando un crecimiento que se retroalimenta casi independientemente de los shocks políticos. "Los CEO están invirtiendo más, contratando más y desplegando más capital", dijo Elliot Weissbluth de HighTower Advisors. "La gente está asumiendo riesgos que no quería asumir hace dos o tres años", agregó.
Hay una tercera y más alarmante explicación: rige la mentalidad de burbuja. Los inversores se volvieron peligrosamente complacientes con los riesgos, porque después de ocho años de tasas de interés bajas están desesperados por obtener mayores retornos.

Algunas mediciones de la valuación del mercado de valores norteamericano no son demasiado preocupantes. El ratio precio/ganancia cíclicamente ajustado –que tanto sigue de cerca Robert Shiller– todavía se ubica muy por debajo de los niveles registrados durante el auge de las puntocom. Pero otras lecturas son menos optimistas. Los ratios entre las valuaciones del mercado de valores y el PBI o el crecimiento de la masa monetaria se ubican en niveles sólo vistos en lo más alto de anteriores burbujas.

Lo que queda claro es que muchos inversores parecen insensibles a la noticias negativas. Por lo tanto, el temor es que el optimismo actual pueda implosionar si, o cuando, los inversores empiecen a prestar atención a los riesgos negativos sean un shock político, una demora en la reforma tributaria o señales de que el proteccionismo está dañando el crecimiento.

Sospecho que es demasiado pronto para esperar un crack; precisamente porque sigue habiendo mucha incertidumbre en torno a la Casa Blanca. Los inversores están dándole a Trump el beneficio de la duda. Pero sería ingenuo ignorar el mensaje que dejan los mercados de predicciones: los riesgos políticos parecen altos.