La vida real se acerca a la fantasía de "Volver al Futuro 2"

Varias predicciones tecnológicas del film del año 1985 se cumplieron a 30 años de su estreno.

Bueno, la máquina del tiempo supuestamente nunca vio la luz de lo contrario, ahora estaríamos inundados de viajeros del futuro tratando de arreglar las cosas estúpidas que hacemos mal (o estropeándolas ellos mismos). Pero ¿qué tan correctas eran las predicciones de Volver al Futuro 2?

En la película de los ochenta, el adolescente Marty McFly es transportado 30 años al futuro, exactamente al 21 de octubre de 2015. Los fanáticos del film este mes marcarán el momento en el que la vida real alcanza la fantasía, llamado "Día de Volver al Futuro".

Cuando miren las proyecciones especiales del largometraje o compren una Pepsi retrofuturista, no deben sentirse totalmente engañados por cómo salió todo. Las calles quizás no estén llenas de las patinetas voladoras que usaba Marty para trasladarse, pero una compañía norteamericana llamada Arx Pax, recaudó más de u$s 500.000 para Kickstarter el año pasado para aplicarlos a su esfuerzo por producir el skate volador Hendo Hoverboard.

En la película también aparecen personas recibiendo llamadas telefónicas por un visor no tan diferente al Google Glass. La escena donde todos los miembros de familia durante la cena se los ve absorbidos por sus propios disposiciones electrónicos también es bastante premonitoria. Mientras tanto, la casa del futuro tiene una cerradura con reconocimiento de la huella del pulgar, lo que ahora un tecnología muy desarrollada.

Dentro de la casa, la vista de afuera aparece en una pantalla y no a través de la ventada. Curiosamente, nos gustan la luz natural y las vistas naturales, pero esa tecnología existe.

Lo que se volvió más familiar es la teleconferencia. Una pantalla plana grande colgada de la pared permite hacer una video conversación con un colega, aunque cuando lo despiden a Marty, la notificación se imprime con una máquina de fax futurista, algo que hoy sólo parece sobrevivir en los estudios de abogados de Estados Unidos. Los abogados, dicho sea de paso, en la película se convirtieron en algo del pasado. Eso no se dio.

Los autos voladores de Volver al Futuro 2 no son de uso habitual pero también existen. Terrafugia hizo volar su modelo Transition y apunta a algo mayor con el desarrollo de su elegante TF-X, con su combinación de rotor (para despegue y aterrizaje) y propulsión a motor.

Después están las zapatillas de Marty que se ajustan solas, que también casi ya están con nosotros. Otra campaña para conseguir financiación organizada por Kickstarter dio origen a Powerlace, la zapatilla diseñada para que automáticamente ajuste los cordones al pie del usuario. Las clínicas de rejuvenecimiento que borran arrugas hoy son habituales, aunque la transfusión completa de sangre sigue viva sólo como un mito sobre Keith Richards.

Si hay una gran diferencia con la realidad de hoy, probablemente sea que en la película no aparece nada similar a Internet y al constante uso del smartphone.
Por el contrario, en 2001: Una Odisea en el Espacio, dirigida por Stanley Kubrick y estrenada en 1969, uno de los astronautas usa algo que se parece a un iPad.

Por otro lado, en el ámbito urbano tiene algunos toques interesantes. La primera Volver al Futuro en 1985 nació de la nostalgia por los valores familiares y por la comunidad de los pueblos chicos de los años cincuenta (se dice que al entonces presidente estadounidense Ronald Reagan le encantó la película y hasta la mencionó en su discurso del Estado de Unión). En ese tono, la ciudad ficticia en la que gira la historia de la versión de los ochenta se ve deslucida y deteriorada.

Sin embargo, en el futuro la reanimaron con una decoración posmoderna que incluía un café retro y un pórtico vidriado hacia el edificio municipal. Las edificaciones más acordes a los inicios de la década de los setenta que a los pos ochenta brotaron como hongos alrededor de la plaza. ¿Prevé el revival urbano y el gradual movimiento otra vez de los suburbios hacia el centro de la ciudad?

Más que nada, es la ropa lo que demuestra lo difícil que es hacer predicciones. El actual revival de la moda de los ochenta prueba que a veces no vale la pena representar el futuro. Lo que vestimos hoy volverá a usarse otra vez.

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