Tras asegurarse una clara mayoría parlamentaria en las últimas elecciones, François Hollande enfrentará un momento decisivo cuando deba lidiar con el estado de las finanzas de Francia.
Un informe que entregará en dos semanas la Cour des Comptes, el auditor nacional, desnudará la amplia brecha que debe cubrir Hollande para cumplir con su compromiso de reducir el déficit de presupuesto.
El desafío es particularmente agudo para él, que ha insistido en pedir que Europa se aleje del énfasis en la austeridad, impulsado por Alemania, para tratar de generar crecimiento y hacer de ese crecimiento la vía de salida de la crisis.
El oficialista Partido Socialista, entusiasmado tras obtener mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, volvió a impulsar ayer esa agenda. “Necesitamos movilizar a nuestros socios europeos porque apilar austeridad tras austeridad terminará en tragedia y en una profunda división entre la gente de Europa y sus políticos”, dijo Manuel Valls, Ministro del Interior.
La potencial dificultad para Hollande es que esta retórica contra la austeridad, que contribuyó a darle su victoria en las elecciones presidenciales y legislativas, pronto debe ser reconciliada con la necesidad de tomar duras medidas para solucionar el problema del déficit.
Ahora que pasaron las elecciones, hasta sus aliados demandan mayor claridad. Nicolas Demorand, editor del diario izquierdista Liberation, escribió: “El compromiso de reequilibrar las cuentas públicas, tomado frente a nuestros socios europeos, deja pocas dudas sobre el destino elegido. La niebla comienza con el resto: el camino, el método, los medios. Ha llegado el momento de aclararlo”.
Tullia Bucco, economista de UniCredit Research, señaló que esto “requerirá recortes en el gasto y esa será la parte más difícil. No hay donde esconderse”.
Dada la mayoría obtenida por Hollande, debería tener el margen de maniobra que precisa. Los socialistas lograron 314 bancas en la Asamblea de 577 escaños y los Verdes, que son sus aliados, ganaron otras 17.
Sin embargo, el primer ministro Jean-Marc Ayrault advirtió el domingo sobre la tarea “inmensa” que tienen por delante, aunque también dijo que la carga mayor corresponderá a los hogares más ricos.
Este mismo año se buscará cumplir con la promesa de Hollande de elevar la tasa de impuesto marginal a 75% en el caso de quien tenga un ingreso anual de más de 1 millón de euros, lo que se sumará a incrementos en los impuestos sobre la riqueza y la herencia. También se aumentará la presión sobre bancos y energéticas, y se buscará elevar los impuestos sobre las ganancias de capital.
Pierre Moscovici, el ministro de Finanzas, dijo que cree que “podemos alcanzar nuestros objetivos sin austeridad”. Pero Laurence Boone, economista de Bank of America Merrill Lynch, comentó que “no se puede reducir el déficit a 3% el año próximo sin austeridad. Sería mejor admitirlo”.
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21-09-2012 12:48:09Usuario Invitado
08-09-2012 14:53:57Usuario Invitado
08-09-2012 04:34:00Usuario Invitado
07-09-2012 06:18:09Usuario Invitado
06-09-2012 20:05:40Usuario Invitado
31-07-2012 22:44:35Usuario Invitado
18-06-2012 22:43:52