No podría haber un momento mejor para que Google cambie su naturaleza.
Con la noticia de que Facebook inició los trámites para cotizar en bolsa, todos los ojos están puestos en el nuevo mimado de Internet. Google, por una vez, quedó eclipsada aunque sus ingresos y ganancias son aún muy superiores a sus rivales del segmento de redes sociales.
Eso convierte a éste en el momento perfecto para que Google avance más rápido con la reestructuración que viene cambiando la naturaleza de su negocio.
Google antes tenía una única misión: que sus usuarios fueran derivados lo más rápido posible a otro sitio web. Ya no más. El nuevo Google quiere que permanezcan por un rato; y está buscando formas nuevas de sacarles dinero mientras están allí. Es difícil saber qué tipo de compañía finalmente emergerá de esta transformación.
Ese Google 2.0 que está rápidamente tomando forma y quedó demostrado con las dos noticias dadas a conocer en enero.
Primero fue la integración del motor de búsqueda de Google con la red social Google+. Esta unión del producto central de la compañía con su iniciativa estratégica más importante era fácil de prever
Dejar correr todo su contenido de la red social a través de sus filtros de búsqueda era la forma perfecta de que los usuarios se interesen por Google+. Si a eso se le agrega la plataforma móvil Android, uno puede tomar una fotografía desde el teléfono, hacer una búsqueda en Google en la PC y ver en los resultados la imagen que se acaba de sacar, sin mediar ningún paso manual.
No satisfecho con usar contenido personal como éste para guiar el tráfico hacia su propia red, a Google también se le da por desplegar su motor de búsqueda para promocionar las páginas Google+ de celebrities y ciertas compañías. No sorprende que Twitter se haya enojado.
La segunda noticia se conoció la semana pasada, cuando Google cambió sus políticas de privacidad. Esto formalmente marca el fin de un largo período de inconexa proliferación de servicios y el nacimiento un Google nuevo e integrado.
A principios de marzo, unificará 60 políticas de privacidad. Tal como demuestra el ejemplo de Android, Google ya atravesó el muro que separaba algunos servicios y permite que la información privada fluya libremente por varias redes. La limpieza general en el área de privacidad completará este proceso y lo hará explícito.
También dejará a Google con una poderosa fuente de datos sobre sus usuarios, la cual podrá vender a los anunciantes. Por primera vez, si usted está registrado, lo que elija ver en YouTube influirá en los avisos publicitarios que aparezcan en su pantalla cuando haga una búsqueda en Google.
Si Google quiere seguir siendo relevante para los usuarios, debe evolucionar. Los reguladores de la competencia estarán mirando de cerca, pero el principio de actuar primero y hacer lobby después parece ser una buena estrategia.
Qué tipo de compañía terminará siendo este nuevo Google es difícil de saber, aunque hay cierto eco proveniente de algunos de sus rivales más grandes. Microsoft, por ejemplo, estaría intentando atar diferentes servicios, lo que trae a la memoria la innovación integrada que Bill Gates tan bien hizo en sus últimos años al frente de la compañía de software.
La evolución de Google también podría virar en parte hacia Apple, con su nuevo énfasis en el diseño elegante y la facilidad de uso para lo que, de lo contrario, serían experiencias complejas. De hecho, muchas compañías de tecnología de consumo masivo, están dándole más importancia al diseño desde la muerte de Steve Jobs.
Entre las primeras prioridades de Google se encuentra copiar aspectos del éxito de Facebook. Y vendrán mayores transformaciones: la adquisición de Motorola Mobility, si recibe la aprobación regulatoria, impulsará a la compañía en el negocio del hardware.
La misión de Google cuando comenzó a cotizar en bolsa hace ocho años, era organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil. Fue un gran grito de guerra para una generación de Googlers. Sin embargo, cuál será nueva misión de la compañía todavía está por verse.
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