El enfriamiento de China alterará los flujos del comercio mundial

La desaceleración del gigante asiático dejará más expuestos a los países exportadores de commodities. Pero el viraje hacia el mercado interno beneficiará a las naciones que producen los bienes y servicios que consumen los chinos

En qué casos una tasa anual de crecimiento económico de 7,5% no cumple las expectativas? Cuando la economía en cuestión es la de China y se esperaba que creciese a 10%. Este es el interrogante que enfrentan algunas economías y algunas áreas de negocios del mundo.


La lista de sectores potencialmente vulnerables es extensa. Desde minas australianas hasta fabricantes alemanes, muchas compañías están aprendiendo que vender a China dista de garantizar un crecimiento sólido. Y en una cadena de suministros mundial, la decepción de dichos exportadores se está transmitiendo rápidamente a sus proveedores.


Según Changyong Rhee, economista principal del Banco Asiático de Desarrollo, "la caída del comercio y la reducción de la inversión forman parte de un crecimiento más equilibrado [en China] y el efecto colateral de su ritmo más lento decididamente preocupa a la región".


La preocupación alcanza a las más altas esferas de gestión económica mundial. En un discurso la semana pasada, Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, dijo que la economía global en su totalidad "también corre el riesgo de que la desaceleración del crecimiento en mercados emergentes dure más de lo que se espera".


Stephen King, economista principal del HSBC, afirma que muchos países quedarán vulnerables. "Entre los más expuestos están algunos de los productores de commodities más importantes del mundo, gracias a la caída reciente del precio de dichos bienes."


Pero si bien algunos países y exportadores a China están quejándose, el cambio de su suerte no debería sorprender. Durante años, los líderes políticos chinos hablaron de reequilibrar la economía, apartándola de la inversión, la exportación, la construcción y la producción y acercándola al consumo. Ahora se están observando los primeros signos de ello.


Durante mucho tiempo, las palabras de los políticos chinos no tenían demasiado peso porque cada vez que el crecimiento se desaceleraba, implementaban un nuevo paquete de incentivos y desataban otro auge de construcción e inversión. Pero esta vez parece ser diferente.


La demanda de China de nuevos caminos, ferrocarriles y hogares está menguando, mientras que la demanda extranjera de más exportaciones de bienes chinos se cumplió. China se dio cuenta de que permitir que su participación en la inversión de los ingresos nacionales aumente de poco más de 40% antes de la crisis financiera a poco menos de 50% en la actualidad hizo que el reequilibrio hacia el consumo resultase más difícil de lograr.


La desaceleración y el reequilibrio en China podrían afectar a algunos, pero sus efectos no deberían ser exagerados. Cuando China comenzó a crecer a un 10% anual a principios de la década de 1980, su expansión valía tanto para la economía mundial como un crecimiento de Estados Unidos a un 1%. Era lindo lograrlo, pero fácil de ignorar. Más de 25 años de crecimiento fenomenal en China, si su economía se expande un 8% en la actualidad, equivale a un crecimiento de EE.UU de 4%.


Una economía china que crece a una tasa anual del 7,5%, como ocurrió en el segundo trimestre, también contribuye más al crecimiento de la demanda global que la expansión en cualquier otra economía. Por lo tanto, la desaceleración solo es un problema para quienes inocentemente esperan que el crecimiento al 10% dure para siempre.


Por otro lado, el reequilibrio creará ganadores y perdedores. Quienes deben estar nerviosos son los exportadores de commodities, como Australia, que abasteció la construcción en China con su mineral de hierro. Según el primer ministro Kevin Rudd, su país ahora enfrenta el fin de un auge de recursos que duró una década, con lo cual "la diversificación y la productividad ya no son importantes para Australia, son fundamentales".
Pero también habrá ganadores. Siempre que China logre manejar el consumo y un cambio gradual hacia un sector de servicios más amplio, los productores de otros bienes y servicios que se consumen en China saldrán beneficiados.


Andreas Rees de UniCredit señala que si bien la exportación de automóviles alemanes a China se redujo este año, eso es producto de la demanda contenida que probablemente represente una pausa en una tendencia alcista más que un revés. "El reequilibrio previsto de la economía china hacia un mayor consumo debería aumentar aún más el apetito de autos de los particulares," sostiene.


Hay riesgos en este camino hacia el reequilibrio. La inversión china podría desplomarse antes de que el consumo tome el bastón de mando, lo cual convertiría la desaceleración en una depresión y no habría más que perdedores. Tal resultado es posible y, según recomendó el FMI en su misión de supervisión anual a China, es necesario realizar muchas reformas a fin de impedir tal resultado.


Pero, ¿es posible que ocurra un desastre cuando el perdedor es el mundo entero? Hay consenso en que eso no ocurriría. La sabiduría económica convencional tiene la mala costumbre de haberse equivocado terriblemente en los últimos años, pero así y todo, casi cualquiera está de acuerdo en que hay pocos indicios de que la crisis económica global representará un tercer acto en China, luego de EE.UU. y la eurozona, que protagonizaron los actos uno y dos.

Commodities

Si hay un sector que sufrió la desaceleración de China en forma más aguda, esta es la industria de los recursos naturales. El crecimiento estelar del país en la última década fue responsable del "superciclo" de los commodities durante el que los precios de los commodities desde el algodón hasta el cobre aumentaron mientras los productores luchaban para satisfacer la demanda voraz de China.


La participación de China en la demanda global de acero aumentó de 16% en 2000 a 44% en 2012; su participación en la demanda de níquel escaló de 6 a 45%.


El impacto fue drástico y los precios de casi todos los commodities alcanzaron récords máximos. Pero la creciente confianza del mercado en China demostró ser un arma de doble filo ahora que el crecimiento de china se está desacelerando. El cobre, el mineral de hierro y el carbón cayeron 30-50% con respecto a los picos alcanzados en 2011. Los precios de las acciones de algunas compañías bajaron más de 60%.


La realidad quizás sea menos apocalíptica. Aun cuando el crecimiento chino esté desacelerándose, sigue creciendo más rápido que cualquier otro gran consumidor de commodities. Y es un consumidor tan grande que hasta el crecimiento más lento exige un aumento significativo de suministros. De este modo, por ejemplo, 5% del crecimiento de la demanda se traduce en 420.000 toneladas adicionales de consumo de cobre.


La intención de Beijing de reequilibrar la economía alejándola del crecimiento impulsado por la inversión y encaminándola a un modelo impulsado por el consumo tendrá implicaciones de todo tipo. Es posible que los actores estrella -el mineral de hierro y el carbón- sean los más perjudicados. Pero a los commodities asociados a una economía de consumo quizá les vaya bien. Más dueños de automóviles usarían más gasolina, lo cual presionaría al alza la demanda de petróleo. La existencia de normas ambientales más estrictas podría estimular un mayor uso de paladio en los catalizadores. Y es posible que los consumidores chinos más ricos coman más carne, lo que podría desencadenar un boom para los productores de carne y granos.

Automóviles

Si los fabricantes de automóviles mundiales están preocupados por la desaceleración de China, la apertura de tres fábricas nuevas el mes pasado es una manera extraña de demostrarlo.


A pesar de la preocupación por las restricciones de crédito en los mercados, la desaceleración del crecimiento económico y el aumento de la cantidad de ciudades que consideran poner freno a las ventas de automóviles, el negocio sigue en auge en China. Frente a la peor caída de las vents en Europa en dos décadas y al desempeño decepcionante de otros mercados emergentes, como India y Rusia, la industria automotriz ha inyectado miles de millones en el país.


PSA Peugeot Citroën inauguró su tercera planta este mes, en marcado contraste con Europa, donde se cierran fábricas y se pierden puestos de trabajo, mientras que Ford y General Motors cortaron la cinta de inauguración de nuevas plantas el mes pasado. Renault está cerca de firmar un acuerdo de entrada.


Las ventas de automóviles en China aumentaron 14% en los primeros seis meses de este año, frente a una caída de 7% en Europa. Las ventas a China representan aproximadamente 35% de las ganancias de los fabricantes de automóviles europeos, según Morgan Stanley.


Sin embargo, la desaceleración de la economía podría comenzar a afectar el poder adquisitivo, y las restricciones a la propiedad de vehículos en las grandes ciudades en respuesta a la preocupación por las emisiones y la congestión inhibirá el crecimiento urbano.


Aun así, todavía hay un enorme potencial de crecimiento. La propiedad de automóviles se estima en aproximadamente 60 automóviles cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la media de 500 automóviles de la UE.

Fabricación
Claas, el fabricante alemán de cosechadoras y tractores, la semana pasada anunció que adquiriría una participación mayoritaria en Jinyee, la fabricante china de maquinaria agrícola.


Dado el panorama desalentador que pesa sobre China, podría parecer un momento extraño para encarar tal iniciativa, pero Theo Freye, jefe del consejo de administración de Claas, no se arrepiente. "Vemos que la agricultura y la maquinaria agrícola en China se mantienen en una trayectoria de crecimiento estable, independiente del desarrollo económico en general", dice.


En los últimos años, las empresas alemanas se beneficiaron ampliamente de la demanda china de maquinaria de alta tecnología y exportaron 67.000 millones de euros en mercadería el año pasado. Se estima que aproximadamente 1 millón de empleos alemanes dependen de las exportaciones a la potencia asiática. Ahora los exportadores alemanes están empezando a sentir los efectos de la desaceleración y se espera que esta tendencia se acentúe en el segundo trimestre.


Siegfried Russwurm, jefe de unidad de la industria de Siemens, dijo en abril: "China no es, y probablemente no será, un área de fortaleza para los próximos trimestres... Pero estamos convencidos de que en el largo plazo China es el lugar para estar."


Entre el primer trimestre de 2012 y el mismo período de este año, las ventas alemanas a China cayeron 7%. Esa caída equivale a 0,5% del PBI alemán, declara Gilles Moec de Deutsche Bank.

Bienes de lujo

Cuando el director de Galeries Lafayette, la tienda por departamentos más reconocida de Francia, se reunió con funcionarios chinos este año, se dio cuenta de que algo andaba mal.
"Nadie en la mesa tenía puesto reloj", dice Philippe Houzé, director ejecutivo del grupo.


El efecto de la prohibición del gobierno chino de los anuncios de televisión que promocionan relojes caros y otros artículos de lujo como "regalos para líderes" se había hecho sentir y, con la desaceleración de la economía, ha asestado un doble golpe a los productos de lujo.


Dada la situación de estancamiento de Europa, las empresas de bienes de lujo empezaron a depender de China, el mayor mercado de lujo del mundo después de EE.UU., que registró ventas de 23.000 millones de euros el año pasado.


Así que el efecto del doble golpe fue marcado. Las exportaciones de relojes suizos a la parte continental de China cayeron 25% en el período de cuatro meses que finalizó en abril, en comparación con el mismo período del año pasado. Las ventas de carteras, tales como Louis Vuitton, cayeron drásticamente al igual que la demanda de cognac, como el Louis XIII de Rémy Cointreau, que se vende desde u$s 2.500 por botella.


La desaceleración no afectó a todas las categorías de lujo por igual. Y hay señales de recuperación. Burberry de Gran Bretaña informó un crecimiento de dos dígitos en las ventas en China en el último trimestre que cerró en junio. Altagamma, la asociación italiana de artículos de lujo, estima que las ventas de lujo en China aumentaron 20% el año pasado, pero pronostican una caída a 6,8% para este año.


Esa cifra sigue siendo superior a su previsión de crecimiento global de 4-5%, y para la mayoría de las empresas de bienes de lujo ahí es donde radica el asunto: China posee un inmenso potencial para la producción de un gran número de consumidores. A pesar de que quizá se creen a un ritmo más lento que en los últimos años, ese ritmo será incluso más rápido que en muchas otras partes del mundo.

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