Cómo gestionar la escasez del agua

Un ejecutivo a quien le caben pocas dudas de los costos crecientes del agua es Peter Brabeck, presidente de Nestlé. Estuvo al frente de esfuerzos corporativos para llamar la atención sobre la escasez del agua, un problema que considera que aún no se está tomando con la seriedad debida. "La humanidad se está quedando sin agua a un ritmo alarmante", afirma. "Nos vamos a quedar sin agua mucho antes de quedarnos sin petróleo."
La escasez de agua es un problema mucho más acuciante que el cambio climático, dice, pero recibe mucha menos atención de los políticos de la necesaria. "Tenemos una crisis de agua porque tomamos decisiones de gestión de agua equivocadas", afirma. "El cambio climático afectará aún más la situación del agua, pero aun cuando el clima no cambie, estamos frente a un problema de agua y este problema es mucho más urgente."
Una razón por la que el agua recibe menos atención es que, a diferencia del calentamiento global, hay una crisis de agua global. En vez de eso, hay una serie de dramas regionales en un mundo en que la distribución de agua dulce es tan desigual que 60% de ella se encuentra en solo nueve países, entre los que se encuentran Brasil, Estados Unidos y Canadá, según la ONU.
Otra razón de que el problema persista, insiste Brabeck, es que el agua está infravalorada que suele utilizarse en forma ineficaz... y no hay suficiente inversión para estimular el suministro.
Por ser el presidente de una empresa líder vendedora de agua embotellada, cuyas marcas incluyen Perrier y Polonia Spring, su punto de vista generó críticas por parte de activistas que se oponen a cualquier forma de privatización del agua. Brabeck también sostiene que el suministro de agua para hidratarse y satisfacer necesidades básicas es un derecho humano. Sin embargo, Nestlé adoptó un enfoque poco habitual para valoriza el agua mediante la utilización de un "precio sombra" interno que la empresa utiliza al evaluar las propuestas de compra de nuevos equipos destinados a mejorar la eficiencia con que el agua se utiliza en sus fábricas. El precio es poco más de u$s 1 por metro cúbico para sitios donde hay abundante agua y cerca de u$s 5 en lugares más secos.
Es una medida sensata desde el punto de vista comercial para una empresa como Nestlé. Sus café, cereales y productos lácteos se utilizan en desayunos de todo el mundo, lo que implica un prestigio mundial por proteger. También ocupa el puesto 49 entre los consumidores industriales de agua más grandes del mundo, según Global Water Intelligence.
Eso la vuelve mucho más vulnerable a los boicots de clientes que la mayor consumidora de agua, China Guodian, una generadora de energía, que tiene clientela cautiva y es poco conocida fuera de su país.
Esa vulnerabilidad explica, de algún modo, las inversiones vinculadas al agua de muchas empresas, sobre todo Coca-Cola, que se ubica en el puesto número 24 entre las mayores consumidoras industriales de agua y es una de las marcas más reconocidas en todo el mundo. El cierre de su planta embotelladora de India galvanizó la conciencia del riesgo vinculado al agua en muchas empresas de bebidas. "Sin duda fue algo que tuvo un gran impacto para nosotros", afirma Greg Koch, Director Recursos Hídricos de Coca-Cola. Y añade que ello mostró que la compañía precisaba una "licencia emocional" para hacer uso del agua, además de un permiso reglamentario. "No me refiero a lo emocional en un sentido peyorativo, como carga emocional. Me refiero a ello en el sentido de que el agua es espiritual, es religiosa, es visceral, es diaria. Todo el mundo guarda un primer recuerdo del agua; nadie guarda un primer recuerdo de un crédito compensatorio de carbono".