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Miércoles 23.05.2012 | 17:45

EL PRIMER BOMBARDEO SE PRODUCIRÍA EN ABRIL, MAYO O JUNIO

Aumentan las posibilidades de un ataque de Israel a Irán

22-02-12 00:00 EE.UU. esperaría la respuesta de Teherán al bombardeo israelí para intervenir en el conflicto generado por la reticencia iraní a suspender el programa nuclear


Cualquier bloqueo iraní del Estrecho de Hormuz sería rápidamente desafiado por la marina de Estados Unidos

GIDEON RACHMAN

La duda sobre si finalmente estallará la guerra por el programa nuclear iraní circula hace tanto tiempo que es fácil despreocuparse un poco. En 2006, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ya aseguraba enfáticamente: “Es 1938, e Irán es Alemania”.
Sin embargo, este año la sensación es distinta. La amenaza de guerra es mucho más real. El conflicto comenzaría con un bombardeo israelí a Irán. Pero es probable que rápidamente atraiga a Estados Unidos, quizás a Reino Unido y Francia, y posiblemente de los estados del Golfo y Arabia Saudita.
Los temores de Israel están impulsando el proceso. Ehud Barak, ministro de defensa israelí, dijo que Irán estaba entrando en una “zona de inmunidad” en la que su programa nuclear se convertirá en imparable en los próximo meses. Los israelíes están particularmente preocupados porque se planea construir plantas iraníes de enriquecimiento de uranio en búnkers subterráneos. Leon Panetta, secretario de defensa estadounidense, habría dicho que cree que hay grandes probabilidades de que se produzca un ataque israelí en abril, mayo o junio.
Pero Israel no es el único factor. Arabia Saudita y los estados del Golfo también están obsesionados con la necesidad de evitar que Irán consiga armas nucleares. Barack Obama todavía está decidido a evitar el conflicto. Pero en un año electoral, para él es más difícil controlar a Israel. Gran Bretaña y Francia, las dos mayores potencias militares europeas, están también contemplando seriamente la posibilidad del conflicto con Irán. En realidad, en un marcado contraste con la previa a la guerra en Irak, los británicos y franceses parecen más belicosos que los norteamericanos.
Un funcionario europeo hace poco describió el posible ciclo de escalada. Israel haría un ataque aéreo contra las plantas nucleares iraníes. EE.UU. no condenaría el bombardeo, mientras que los europeos se pronunciarían contra el mismo, pero con poco entusiasmo. Cuando Irán toma represalias contra Israel, los europeos y norteamericanos irían en ayuda de Israel, con medidas defensivas: quizás, inicialmente, mediante protección naval.
Pero también es probable que la respuesta iraní no apunte sólo a Israel sino a los intereses occidentales y quizás hasta a los estados del Golfo. Eso conduciría a un conflicto mucho más abarcativo. El poderío aéreo de Estados Unidos se emplearía para eliminar la capacidad de represalia iraní. Si bien los estados del Golfo nunca podrían apoyar un ataque israelí contra Irán, podrían verse involucrados en esta segunda ronda de acción militar si Irán fuera lo suficientemente tonto como para atacarlos primero.
Algunos funcionarios europeos conversan sobre el tema con tranquilidad y hasta con un dejo de placer. La pregunta es a qué se debe el cambio de ánimo.
Hay varios factores. Primero, si bien Netanyahu no cuenta con la confianza de los mandatarios de Washington, París y Londres, la preocupación israelí y saudita sobre el avance del programa nuclear iraní es compartida por sus pares de Estados Unidos y Europa.
Segundo, el éxito del conflicto libio devolvió la confianza en la eficacia del poderío aéreo. Los avances de los satélites y la tecnología de los misiles guiados implican que las fuerzas aéreas de la OTAN confían mucho más en su capacidad de dar con los blancos correctos, con menos riesgo de matar civiles.
Tercero, hay menos blancos fáciles contra los cuales Irán puede tomar represalias. Los británicos cerraron su embajada en Teherán a fines del año pasado después de haber sido saqueada por manifestantes. Y las tropas norteamericanas se retiraron de Irak.
Cuarto, Arabia Saudita dejó en claro que si Irán finalmente consigue con éxito tener una bomba, rápidamente hará lo mismo. Se cree que los sauditas cerró un acuerdo con Pakistán, que ya es un estado con armas nucleares. Y la amenaza de una carrera armamentista nuclear creció en importancia, según comentarios de William Hague, el secretario británico de Asuntos Externos.
Estos argumentos casi empiezan a sonar razonables. Pero antes de que Occidente se deslice en otro conflicto armado en Medio Oriente, debe tener en mente algunos factores.
Por un lado, el conflicto de Irak demostró cuál es el riesgo de tomar decisiones relacionadas con la guerra en base a “inteligencia” sobre armas de destrucción masiva. Por el otro, también dejó en calor que las guerras en general se desarrollan en forma totalmente distinta a lo previsto por los políticos.


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