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Bitcoin: cómo es la historia de las criptos, desde los videojuegos hasta un mercado que vale u$s 2 billones

La línea de tiempo de las criptomonedas ha dado giros sorprendentes a lo largo de casi dos décadas.

La decisión de Facebook de cambiar su nombre por el de Meta es, en realidad, bastante retro. El metaverso puede parecer un concepto vanguardista, con personas que crean versiones digitales de sí mismas para interactuar con otros avatares en un mundo virtual, pero se trata de una idea de hace casi 20 años, sólo ligeramente actualizada.

Los orígenes de los activos digitales -como bitcoin y ether, los tokens no fungibles [NFT, por sus siglas en inglés], los contratos inteligentes [smart contracts] y los miles de 'shitcoins' que existen- se remontan a los videojuegos en los que los avatares jugaban y a veces trabajaban, representando vidas de fantasía imaginadas por sus creadores humanos.

Hoy en día, cuando los mercados de criptomonedas valen más de u$s 2 billones, puede parecer improbable que su origen se encuentre en World of Warcraft y Second Life, los juegos de realidad virtual que en su momento fueron muy populares. A principios de la década de 2000, el exactor infantil Brock Pierce, candidato a la presidencia de Estados Unidos en 2020, se dio cuenta de que los jugadores estaban encantados de comprar tokens para alcanzar el siguiente nivel en lugar de completar tareas para ganarlos.

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"Que algo no sea tangible no significa que no tenga valor", dice Pierce, que cuenta cómo empleó a cientos de personas en China y Corea del Sur para jugar a videojuegos y ganar los tokens del juego, que luego vendía a clientes más perezosos en Occidente.

Junto con William Quigley, actual director ejecutivo de Worldwide Asset eXchange, la mayor plataforma de NFT, crearon un mercado de tokens dentro del juego que ahora tiene un valor de u$s 200.000 millones. En el proceso, sentaron las bases de la industria de las criptomonedas.

"Después del oro de World of Warcraft, el salto intelectual necesario para reconocer el valor de bitcoin fue muy pequeño", agrega Pierce.

Pierce fue uno de los primeros en adoptar el bitcoin, después de que un autor desconocido que utilizaba el seudónimo de Satoshi Nakamoto publicara un documento en octubre de 2008 en el que se esbozaban propuestas para una nueva tecnología llamada blockchain, que se basaría en el acuerdo de los usuarios para funcionar, en lugar de funcionar como una entidad centralizada. Sería la base de una moneda digital llamada bitcoin, que puede ser "minada" mediante el despliegue de ordenadores para resolver rompecabezas. La oferta de Bitcoin tiene un límite de 21 millones de unidades.

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Nakamoto acuñó el primer bitcoin en enero de 2009, fecha en la que se puso en marcha la red blockchain y la moneda digital. En mayo de 2010, un hombre de Florida pagó 10.000 bitcoins (el equivalente a casi u$s 420 millones a precios actuales) por dos pizzas, la primera compra con las monedas digitales.

Decir que esto causó sensación sería una exageración. Las tasas de interés habían caído en picada tras la crisis financiera mundial y los bancos centrales habían lanzado programas de compra masiva de bonos para apuntalar sus economías. Pero, en este contexto macroeconómico inestable, el interés por el bitcoin empezaba a aumentar.

Primero fueron los libertarios y los geeks tecnológicos, seguidos por los operadores de divisas y la comunidad financiera en general, algunos de los cuales estaban intrigados por el hecho de que la tecnología hacía imposible cambiar o borrar transacciones pasadas. Otros, como el inversor multimillonario Michael Novogratz, se sintieron atraídos por bitcoin debido a su escasez, con un tope de 21 millones de unidades.

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En 2011, bitcoin se había hecho lo suficientemente popular como para que las plataformas de trading ganaran terreno. Estos primeros exchanges -por ejemplo, Mt.Gox- tenían su sede en Asia y atendían a los inversores minoristas de la región, que habían desarrollado un apetito por el activo gracias a su experiencia en los juegos. Permitían a los primeros usuarios minar sus propias monedas y comerciar con ellas.

El lanzamiento de las plataformas de comercio desencadenó la primera burbuja bitcoin, cuando el tipo de cambio se disparó hasta los u$s 32 antes de desplomarse a unos u$s 2 en 2011. La breve carrera del precio puso a bitcoin en el mapa, según Max Boonen, fundador de B2C2, una de las mayores empresas de comercio de criptomonedas en la actualidad. Señala que la moneda ha pasado por una serie de burbujas, con cada tope más alto que el anterior.

"Los grandes nombres que hoy conocemos como 'ballenas' [propietarios de grandes participaciones] entraron en bitcoin justo antes de la burbuja de 2013", dice Boonen. Señala que, en ese momento, la crisis de la deuda de Grecia y su posterior rescate impulsaron a muchos inversores adinerados a comprar monedas digitales como cobertura de último recurso. "Fue la primera vez que bitcoin se vio influido por los acontecimientos macroeconómicos, así que fue bastante significativo".

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Pero el mundo en general seguía mostrando poco interés, ignorando en gran medida el lanzamiento de tether, la primera stablecoin, que se creó para unir el mundo de las monedas digitales y el dinero fiduciario. También fue el momento de la primera oferta inicial de monedas de la historia, de Mastercoin.

La primera solicitud para lanzar un fondo cotizado en bolsa [ETF] de bitcoin -de los hermanos Winklevoss- pasó casi desapercibida en 2013. Y la llegada en 2015 de la blockchain de Ethereum y de ether, su moneda nativa, la segunda criptodivisa en crearse, tampoco hizo mella en las finanzas convencionales, a pesar de su papel clave en los mercados de criptomonedas actuales.

La capacidad de Ethereum de transportar datos en su código fue una importante innovación y constituye la base de las finanzas descentralizadas [DeFi], en los que los algoritmos realizan transacciones, así como liquidaciones y otras funciones. Este mercado está valorado en u$s 236.000 millones y, para muchos, representa la vanguardia de las finanzas.


El perfil de Bitcoin se disparó en 2017, cuando pequeños inversores de todo el mundo se interesaron repentinamente cuando el precio superó los u$s 20.000. Las ofertas iniciales de monedas también se hicieron populares. El año siguiente marcó la mayor caída hasta el momento, anunciando el llamado criptoinvierno, en el que el bitcoin fue descartado por muchos como un truco sin futuro.

El ambiente de las criptomonedas se tornó más positivo en marzo del año pasado, cuando la pandemia provocó una afluencia de fondos de cobertura y family offices hacia el bitcoin, atraídos por su limitada oferta. Esto hizo que bitcoin pasara de ser una moneda fracasada a convertirse en el equivalente digital del oro para algunos. Los multimillonarios gestores de fondos de alto riesgo se sumaron al repunte del precio de bitcoin, atrayendo a otros inversores institucionales, así como a bancos y al magnate de los autos eléctricos Tesla, Elon Musk.

En los últimos 18 meses, los mercados de criptomonedas han explotado en popularidad y los nuevos activos, como las NFT, están prosperando. El auge ha dado lugar a miles de monedas alternativas, como dogecoin, algunas de las cuales tienen propuestas de valor cuestionables. Por otro lado, también han surgido blockchains como Cardano, Solana y Polkadot, con el objetivo de hacer más eficiente la tecnología.

Bitcoin ha tenido un recorrido accidentado y sigue siendo excepcionalmente volátil. Pero la dirección general ha sido ascendente: de unos u$s 0,08 en 2010, bitcoin alcanzó un máximo de u$s 69.000 en noviembre de 2021. No está mal para un niño de 13 años.

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