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América latina: el fantasma de la inflación vuelve para perseguir a la región, ¿alcanza con subir las tasas?

Venezuela tuvo la peor inflación del mundo, con un 5500% en 2020, y los precios en la Argentina están aumentando más del 50% al año.

Mientras los responsables políticos de la Reserva Federal de los Estados Unidos mantienen un prolongado debate sobre los pros y los contras de empezar a retirar sus multimillonarios estímulos, al sur de la frontera el debate ya terminó.

La inflación ha vuelto con fuerza y los bancos centrales latinoamericanos están subiendo las tasas, algunos de forma agresiva.

A la cabeza está Brasil, donde el recién independizado banco central está luchando por evitar que la inflación alcance los dos dígitos. El 1 de septiembre, el gobernador del banco central, Roberto Campos Neto, admitió que "Brasil ha sufrido un shock de inflación muy grande". Días después se publicaron cifras que mostraban una inflación general anual del 9,7% en agosto, la más alta en cinco años.

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Brasil ya ha subido la tasa de referencia cuatro veces desde marzo, hasta el 5,25%, y los inversores esperan otra suba de al menos un punto porcentual este mes, y otras más.

La inflación causa especial alarma en América latina debido a la larga historia de inestabilidad de los precios en la región, especialmente en las décadas de 1970 y 1980. En las dos últimas décadas, los bancos centrales con nuevos poderes controlaron los precios en la mayoría de las principales economías, pero la región nunca ha exorcizado completamente sus demonios inflacionistas.

Venezuela tuvo la peor inflación del mundo, con un 5500% en 2020, y los precios en la Argentina están aumentando más del 50% al año, ya que el banco central imprime dinero alegremente para financiar el déficit, otra vieja y mala costumbre latinoamericana.

En México, los precios básicos subieron el mes pasado a su ritmo más alto desde 1999 y Citibank espera una inflación para 2021 del 6,1%. Aunque el banco central nunca recortó las tasas tan agresivamente durante la pandemia como sus pares, ha endurecido la política dos veces este año y Citi espera dos subas más antes de que termine el año, llevando la tasa de interés oficial al 5%.

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La misma historia se repite a lo largo de los Andes. La inflación anual en Chile alcanzó el 4,8% en agosto, casi el doble del nivel de febrero. El banco central publicó un informe sobre la inflación, que apunta a un mayor endurecimiento después de duplicar las tasas el mes pasado. En el vecino Perú, la inflación alcanzó el 4,95% en agosto y el banco central ha comenzado a endurecerla, mientras que en Colombia los precios subieron un 4,4% anual en agosto.

"El panorama se pone cada día más feo, con las presiones inflacionarias diseminándose rápidamente", dijo Alberto Ramos, jefe de economía de América latina en Goldman Sachs. "Probablemente se necesitará una cantidad significativa de endurecimiento de la política para volver a poner el genio de la inflación a la lámpara".

América latina se vio más afectada por el impacto sanitario y económico combinado del coronavirus que cualquier otra región. La rápida suba de las tasas de interés amenaza ahora con ahogar una recuperación que ya estaba perdiendo fuerza a medida que los programas de estímulo de los gobiernos se reducían y los precios de las exportaciones de materias primas se estabilizaban. JPMorgan prevé que el crecimiento del 6,4% de este año en la región se ralentizará a sólo el 2,4% el año que viene.

"Los bancos centrales de la región no tienen otra opción", dijo Ernesto Revilla, jefe de economía de América latina en Citibank. "Tienen que endurecer la política monetaria a pesar de la debilidad de la economía porque no pueden permitir que las expectativas de inflación se desvíen. Es la maldición de los bancos centrales de los mercados emergentes".

Los responsables políticos latinoamericanos miran con envidia a EE.UU., donde la Reserva Federal ha sido capaz de continuar con su multimillonario estímulo económico a pesar de que la inflación alcanzó en julio su nivel más alto en 13 años.

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"La Fed puede seguir diciendo que la inflación es transitoria y que no hay necesidad de reaccionar de forma exagerada", dijo Claudio Irigoyen, jefe de economía de América latina en Bank of America. "Eventualmente pagará un precio, pero la realidad es que el mundo paga en dólares...Los bancos centrales latinoamericanos no pueden permitirse el lujo de decir 'esto es un cambio temporal de la inflación'".

La creciente amenaza de la inflación se produce en vísperas de un ciclo electoral en el que se elegirán nuevos presidentes en Chile, Colombia y Brasil en los próximos 13 meses, mientras que Perú y Ecuador eligieron nuevos líderes a principios de este año. Los votantes están descargando su ira sobre los errores de la pandemia en los oficialismos y favoreciendo a los outsiders radicalizados, una dinámica que es un mal presagio para los bancos centrales.

Las subas de tasas del Banco de México ya han provocado una disputa política con el presidente populista Andrés Manuel López Obrador. "Aunque el Banco de México debería prestar atención a la inflación y al crecimiento .. durante mucho tiempo sólo se han preocupado por la inflación", dijo en su conferencia de prensa matutina el mes pasado.

Irigoyen dijo que veía "una posibilidad decente" de una mayor radicalización en las próximas elecciones. "Esto creará mucha presión sobre las divisas y una demanda de gasto elevado, que presionará a los bancos centrales", añadió. "En EE.UU. hay cada vez más gente que reclama que la Fed se acomode a los déficits fiscales. La gente en América latina dirá 'si ellos pueden hacerlo, ¿por qué nosotros no?".

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