Instituciones privadas, universidades y políticas públicas contribuyeron en la última década a consolidar un “ecosistema emprendedor” que estimula a los inversores en las etapas tempranas de creación de nuevos negocios.
“En los últimos años se ha consolidado un ecosistema emprendedor formado por instituciones privadas, universidades, medios de comunicación, ONG‘s y algunos programas gubernamentales, que comienza a estimular a los emprendedores”, dijo a Télam la directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School, Silvia Torres Carbonell.
El emprendedor argentino se encuentra actualmente motivado a los nuevos negocios por las oportunidades que ofrece el mercado, especialmente interno.
La mayoría de los emprendedores -50%- se inclinan por iniciativas referentes a servicios gastronómicos, de alojamiento y ventas minoristas, de acuerdo con los resultados de la medición Global Entrepreneurship Monitor (GEM).
En segundo lugar, con un 32,22% de los emprendedores, están los que orientan su inversión a sectores de transformación como la construcción, fabricación, transporte, comunicaciones, servicios públicos y venta al por mayor.
De acuerdo con el informe, un 83,29% de los emprendedores en etapa temprana no tienen clientes fuera del país; mientras que 12,95% tienen entre 1 y 25% de sus clientes en el exterior.
Por otra parte, la actividad emprendedora en el país está en un 44,67% motivada por la oportunidad y en 33,11% por la necesidad.
Sobre la base de los resultados locales del GEM, Carbonell señaló que “el emprendedor argentino es en general creativo, y el miedo al fracaso no lo paraliza, el 30% tiene entre 25 y 34 años y el 25% entre 35 y 44 años”.
“La mayoría (de los emprendedores) son hombres, aunque el 17% de las mujeres en edad adulta manifiestan que están emprendiendo, cantidad que va creciendo año tras año, y a mayor nivel educativo mayor cantidad de emprendedores”, detalló.
En cuanto a la impregnación del emprendedorismo en la sociedad, el GEM reveló que la actividad emprendedora total en etapa temprana estaba en el 2000 por debajo del 10% de la población adulta entre 18 y 64 años; mientras que en 2003 llegó a casi 20% y en 2011 se situó en torno al 22%.
Entre los instrumentos del sector público, están los programas de financiamiento de la Sepyme para emprendimientos productivos como ‘Capital Semilla‘, el PACC Emprededores (Programa de Acceso al Crédito y la Competitividad) y ‘Empresas Madrinas‘, además de cursos de capacitación para jóvenes.
Según datos del Ministerio de Industria, en los últimos dos años la cartera destinó $ 144 millones en aportes no reembolsables y préstamos a tasa cero para crear y fortalecer unos 5.200 emprendimientos productivos de jóvenes.
Para Carbonell, otro factor que favorece a los emprendedores es que “el desarrollo de las tecnologías a nivel global permite que hoy se puedan crear empresas con mucho menor capital desde cualquier parte del mundo”.
Asimismo, señaló que “los medios de comunicación han contribuido sustancialmente mostrando casos de emprendedores exitosos, las universidades han creado centros de emprendedores, y esto ha hecho que la población perciba que ser emprendedor es una buena alternativa de carrera”.
En cuanto al éxito de los emprendimientos, la especialista indicó que “en el GEM medimos los motivos por los que tuvieron que discontinuar un emprendimiento, y aquí predominan las razones negativas como falta de financiamiento, trabas burocráticas, costos laborales e impositivos excesivos y falta de rentabilidad”.
“Esto se contrapone con países más desarrollados donde cierran por retiro del emprendedor, por venta del negocio o por búsqueda de nuevas oportunidades”, concluyó.
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