El radicalismo va a las elecciones con Macri

Tras más de 12 horas, la convención de la UCR aprobó la propuesta de Ernesto Sanz, que en las PASO será precandidato a presidente frente al líder del PRO. Hubo fuertes resistencias y algunos incidentes en la calle. Cobos y Morales, que impulsaban una alianza amplia con Massa y al Gen, dijeron que respetarán el voto de la mayoría.

El radicalismo va a ir a las elecciones presidenciales de octubre aliado al PRO de Mauricio Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, tal como quería el presidente de la UCR, el senador Ernesto Sanz, a quien, además, la convencion que sesionó en Gualeguaychú designó como precandidato a presidente para enfrentar al jefe de Gobeirno porteño en las PASO de agosto.

Tal como estaba previsto, la convención culminó en la madrugada, después de que los discursos se sucedieran por unas 12 horas y de una votación nominal por lista y a viva voz que se demoró otra media hora.

Por 186 votos a favor y 130 en contra, terminó imponiéndose la propuesta de Sanz por sobre la del ex vicepresidente Julio Cobos y el jefe del bloque de senadores radicales, Gerardo Morales, que querían una alianza más amplia que incluyera al Frente Renovador de Sergio Massa y al GEN de Margarita Stolbizer.

El encuentro en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, con 330 convencionales, arrancó poco después de las 16 del sábado con una serie de homenajes a ex convencionales. Pese a algunos intentos por bajar los decibeles de la discusión, hubo muchas chicanas, duros cuestionamientos cruzados y, en algunos momentos, silbatinas y gritos. Al final de la votación, incluso, hubo incidentes en la calle, afuera de donde sesionaban los convencionales radicales.

Tras unas 12 horas de exposiciones, la votación se demoró hasta casi las 5 -y duró más de 30 minutos-. Se sometió al escrutinio directamente la moción de Sanz, que fue presentada por Federico Storani -iba a presentarla formalmente Walter Ceballos pero no lo dejaron porque no era convencional-.

Durante toda la convención hubo discursos fuertes y acusaciones, pero el clima se calentó aún más al final, cuando hubo chiflidos, silbatinas y chicanas a los gritos durante las presentaciones formales de las dos mociones (sobre todo, durante la exposición de la que proponía el acuerdo con el PRO) e incluso en la calle, donde, además de la Marcha Radical, los jóvenes y no tanto cargaron duramente y a los gritos contra Sanz mientras enfrentaban un cordón policial. Hubo incluso algunos botellazos y trompadas.

El acuerdo aprobado implica que el radicalismo competirá con Ernesto Sanz como precandidato en las PASO frente a Macri. Que si, como es probable, Macri gana esa interna, el radicalismo se encolumnará en octubre detrás del líder del PRO. Que los dos partidos, más la Coalición Cívica, unificarán las listas de legisladores para octubre, al igual que las de diputados del Parlasur. Y compromete la alianza con el PRO detrás de candidatos radicales en una decena de provincias.

Con Sanz, los que defendían esta postura que finalmente se impuso, con una fortísima resistencia, argumentan que, entre otras cosas, es la mejor forma que tiene el radicalismo para conservar gobernaciones, intendencias y, sobre todo, poder en el Congreso, donde es el partido qué más pone en juego en estas elecciones.

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