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Miércoles 23.05.2012 | 17:12

AUNQUE SE RECONOCÍA CERCANO A DUHALDE, SU TRIUNFO FUE CELEBRADO POR LA ROSADA

Soria, un gringo calentón que se había reconciliado con Cristina

02-01-12 00:00 Fue diputado en la era menemista y ministro de Justicia y Seguridad con Ruckauf. Enhebró una relación especial con Eduardo Duhalde, quien lo llevó a la jefatura de la SIDE


Ana Gerschenson

Buenos Aires

Vendió escarapelas en el subte, hizo de estatua viviente y se confesaba burrero y peronista con corazón duhaldista. Carlos ‘Gringo’ Soria era el gobernador electo de Río Negro y su triunfo, celebrado por la Casa Rosada, generó incomodidad entre los puristas del kirchnerismo.

Temperamental, verborrágico, polémico, Soria era el jefe de la SIDE en 2002, cuando la entonces senadora Cristina Kirchner denunció que la Secretaría de Inteligencia espiaba a su familia en Río Gallegos. "Uno mira el instructivo de la SIDE y se da cuenta de que todos estamos en libertad condicional", aseguró en aquellos días la ahora mandataria.

Con Soria se conocían de mucho antes. En 2001 ambos eran diputados y junto a los también legisladores Elisa Carrió, Graciela Ocaña y Daniel Scioli, integraron la pionera Comisión Antilavado en el Congreso. De allí nació su amistad cercana con Lilita, a quien cariñosamente le decía "la Gorda".

Hijo de Ernesto Soria, un dirigente del peronismo bonaerense encarcelado después del golpe militar de 1955. El Gringo nació en Bahía Blanca, creció en General Daniel Cerri, pero ni bien su padre recuperó la libertad mudó a la familia a Río Negro. Primero a Bariloche, y más tarde a General Roca, donde montó un almacén de barrio.

Sus años duros fueron los de estudiante de abogacía en los 70. Pero con el diploma en la mano en 1973, decidió asociarse con otro rionegrino aunque radical: Pablo Verani, quien años más tarde también sería gobernador de la provincia.
Nadie puede decir que Soria no tenia ADN peronista. Fue diputado nacional durante la era menemista y ministro de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Carlos Ruckauf. Aunque enhebró una relación especial con Eduardo Duhalde, quien en su gestión presidencial interina, lo llevó a la jefatura de la SIDE. Este último cargo terminó abruptamente, como la presidencia de Duhalde, tras los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Dario Santillán en 2002.

Esos años de menemismo y duhaldismo son los que cuestionaron los intelectuales del kirchnerismo duro, como Horacio Verbitsky, quien recientemente se atrevió a criticar el apoyo de la Presidente al gobernador electo, al considerarlo "un serio déficit cualitativo".

Es cierto, como se recordó en los últimos días, que existe una foto de Soria con el criminal de guerra nazi, Erich Priebke, asilado en la Argentina hasta 1994. Pero también lo es que en 1999, cuando era ministro de seguridad bonaerense exhibió públicamente los archivos de la represión que estaban ocultos en el edificio del ministerio.

Soria ha dicho que no ganó la gobernación en el 2003 por culpa del ex presidente Néstor Kirchner, que repartió apoyos con uno de sus rivales. Ese año, el "Gringo" perdió por sólo 2573 votos, aunque días después se presentó como candidato a intendente de General Roca y ganó dos períodos seguidos.

Fue una gestión polémica, tanto como para que en 2009, un grupo de intendentes del radicalismo lo denunciara haber concurrido a una reunión de ediles en Ingeniero Huergo, Leandro Ballester, exhibiendo un arma como amenaza. "Es un gringo calentón, pero no muerde", juran quienes los conocen.

Frontal y sin filtro, el gobernador electo le contestó a Verbitsky en clave generacional: "Es un montonero trucho, vendió compañeros", dijo hace meses. Su pasado no impidió que en las últimas semanas viajaran por Río Negro los ministros Alicia Kirchner, Amado Boudou y Florencio Randazzo, para respaldar su candidatura. El empujón sirvió para quebrar 28 años de gobiernos radicales en la provincia, y como premio fue recibido por la Presidente.

Aún antes de asumir la gobernación, Soria prometio una gestión para la polémica. El 3 de mayo pasado declaró al portal Política24: "Si vos me decís por quién siento más afecto, si por Kirchner o por Duhalde, lejos, lejos por Duhalde siento mucho más afecto. Me hizo dos veces ministro, mirá la confianza que me tendrá. Me llevó de diputado por la provincia de Buenos Aires, mirá si me quiere. Pero yo no tengo confusión: hoy el poder se llama Cristina Kirchner".



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