LA PÉRDIDA DE PODER ADQUISITIVO DEL PESO COMPLICÓ LAS TRANSACCIONES COTIDIANAS

Los argentinos prefieren usar efectivo y piden billetes de mayor denominación

Según Poliarquía, un 60% de las personas experimenta problemas habitualmente por la depreciación del peso y una de cada cinco ya considera necesario emitir billetes de $ 500

El hombre es un animal de costumbres, dijo alguna vez Charles Dickens, y en la Argentina, la visión de aquél reconocido escritor británico se ajusta a los hábitos económicos de su población, aunque muchas veces, la realidad y las políticas imperantes complican los movimientos cotidianos.


Así se desprende de una encuesta exclusiva que Poliarquía Consultores realizó para El Cronista, en la que se revela que los argentinos prefieren el uso de efectivo por sobre otros medios de pago, pero la pérdida de poder adquisitivo de la moneda complica las transacciones diarias, por lo que crece la demanda de la emisión de moneda de una mayor denominación a la actual.


La lectura es consecuente con una historia en la que el avance de los precios y la depreciación del peso, no tuvo su correlato en la circulación de billetes de mayor valor a $ 100. De hecho, el billete con la imagen de Julio Argentino Roca, ahora acompañado por el de Eva Perón, de la misma denominación; salió a la calle ya hace más de 22 años, cuando desde el primer día de 1992 formó parte de la moneda que reemplazó a los australes bajo la ley de Convertibilidad.


Por entonces, equivalía a su misma denominación en dólares, valor que mantuvo durante 10 años, hasta que la crisis económica terminara con la gestión de Fernando de la Rúa y el gobierno de Eduardo Duhalde cambiara bruscamente esa paridad. Hasta ese momento, permitía, por ejemplo, que una familia tipo pudiera darse el gusto de ir a ver una película y a comer a un local de comidas rápidas, y quedarse con una buena cantidad de pesos en el bolsillo. Claro que para fines de 2001 la entrada al cine costaba apenas 5 pesos y la hamburguesa más popular, sólo $ 2,50. Hoy, tras años de fuerte devaluación y precios que se multiplicaron más de 10 veces, apenas un integrante de esa familia puede seguir la misma rutina: la entrada subió hasta $ 70 y la hamburguesa, con el precio intervenido por el Gobierno, se consigue a $ 21. Sin embargo, el billete de mayor denominación sigue siendo de $ 100.


Por eso, la encuesta de Poliarquía mostró que para seis de cada diez personas, esa fuerte depreciación del peso complicó sus transacciones cotidianas.


Según el sondeo, realizado a 1400 mayores de 18 años residentes en centros urbanos de más de 10.000 habitantes de todo el país, un 54% de los consultados reconoce que utiliza efectivo como el medio de pago más frecuente para abonar sus gastos, mientras que sólo un 17% opta por las tarjetas de débito y un 12% por las de crédito.


Pero esa elección deriva en diversos inconvenientes cotidianos. El principal, para los encuestados, es que requiere utilizar muchos billetes para realizar una sola compra (18%). También obliga a ir al cajero más a menudo (12%), donde afloran inconvenientes para realizar depósitos o extracciones (11%). Además, a la hora de enumerar los problemas ocasionados por la depreciación del peso, un 15% consideró que las monedas no tienen utilidad y un 5%, que deben acumular muchos billetes.


En efecto, la erosión del poder adquisitivo de los billetes en circulación ha generado una multiplicidad de pequeños problemas que afectan el normal desarrollo de las transacciones que realizan cotidianamente los argentinos, señaló Alejandro Catterberg, director de Poliarquía.


En un país donde las transferencias en efectivo son predominantes, es importante asegurar la calidad e idoneidad de las monedas y billetes para la realización de las transacciones cotidianas. En este sentido, el estudio muestra que una parte importante de la población considera conveniente la emisión de billetes de mayor denominación para simplificar algunas transacciones, explicó. Esa porción está representada por el 42% de los argentinos, mientras que un 32% no evalúa necesario dar ese paso.


Entre quienes abogan por un billete mayor a $ 100, hay personas que piden que el valor máximo se duplique (21%) y quienes, inclusive, quieren que el monto alcance los $ 1000 (17%). Pero la idea que prima es la opción intermedia. Así, uno de cada cinco argentinos considera necesario hoy imprimir papel moneda de $ 500, como una forma de recuperar terreno y no necesitar tantos billetes en el bolsillo.

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