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Informalidad laboral y desempleo, las principales causas de la pobreza

Un estudio privado advierte que la pobreza se debe principalmente al empleo en negro, la falta de oportunidades y al desaliento producto del estancamiento de la economía

Informalidad laboral y desempleo, las principales causas de la pobreza

Casi un cuarto de las familias argentinas, que viven por debajo de la línea de la pobreza, según identificó el Indec en el segundo trimestre del año, deben esa situación fundamentalmente a tres factores: la informalidad laboral (en un 40%), el desempleo (25%), y el desaliento (10%) producto de una economía que arrastra un lustro de estancamiento.


A esta conclusión llegó un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Laborales y Sociales (Idelas), perteneciente a la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (Uces), que destacó también la contribución a la pobreza que está generando el fenómeno ni-ni-ni, tal como se bautizó a los jóvenes que no estudian, no trabajan ni buscan ocuparse en una tarea rentada (estimados en algo más de 1,1 millón de personas).


Según difundió hace unos meses el Indec, la pobreza afecta a más de 14 millones de personas en el país (proyectado en base a la Encuesta Permanente de Hogares en 31 aglomerados urbanos). De ellos, cuatro de cada 10 trabajan en la informalidad, sin cobertura asistencial y previsional, mientras que poco más de uno de cada ocho se encuentra desempleado y uno de cada 20 sufre el efecto de desaliento a buscar un empleo. Este factor resulta clave para las regiones de mayores índices de pobreza, como el Norte, Cuyo y las regiones no urbanas, donde afecta a gran parte de la población: allí, la tasa de participación de los habitantes en el mercado laboral se ubicó muy por debajo del 46% que el Indec estimó para el promedio del país. Así, frente a un promedio nacional de efecto desaliento de 3,7% de la población económicamente activa, para el resto del país no urbano Idelas estimó una proporción de poco más de 1 de cada 5 trabajadores y en el nordeste, fue de 1 por cada 10.


El estudio evaluó que para que el Gobierno pueda lograr progresos en la reducción de la pobreza no alcanza con alentar la inversión productiva y la generación de empleo, sino más bien, políticas focalizadas en la reducción del empleo informal. "El primer paso sería impulsar una reforma tributaria que elimine los impuestos distorsivos del proceso productivo y comercial, entre los que se destacan las cargas laborales para las empresas que representan las contribuciones a los sistemas de seguridad social, obras sociales, además de provisiones por despidos y vacaciones", destacó el informe.