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Caídos todos los grandes nombres locales para presidir la nueva YPF, el Gobierno salió a buscar rápidamente algún candidato en el exterior y parece haberlo encontrado en la figura de Miguel Galuccio, recientemente renunciado a la presidencia de Schlumberger Production Management (erróneamente se anda diciendo que aún presidía Integrated Proyect Management).
Comenzó ahora la tarea de posicionarlo y venderlo a la sociedad argentina. Como producto es bueno: un expatriado que vuelve, joven, elegante, con un relativo buen nombre en su metier, un técnico de perfil bajo (hasta ahora), trabajó en YPF, y acepta tener gente de La Cámpora que lo controle.
Lo primero es convencernos que hace meses se había decidido convocarlo para presidir YPF. Más allá de los entuertos legales que esto implicaría (¿con qué derecho decide el Gobierno contratar al presidente para una empresa que no controla?), lo cierto es que se ha hecho todo a las apuradas. La mejor prueba son los tanteos que se hicieron entre algunos de los peso pesados del petróleo local, que optaron por seguir al margen de la nueva YPF.
Lo segundo, es convencernos de las capacidades de Galuccio, quien sin dudas las tiene. Claro que no es una estrella del firmamento petrolero y mucho menos un mago. En todo caso es un especialista en sacar más petróleo de pozos que están agotados o a punto de estarlo. Por sus antecedentes, de Shale Oil y Shale Gas, es poco y nada lo que sabe. De finanzas, como para atraer el dinero que hace falta para expandir la producción de los yacimientos de Vaca Muerta, menos. De política, para no terminar con los zapatos sucios, nada. En realidad podríamos decir que su posible nombramiento es un acto de realismo por parte del Gobierno, que sabe que la única manera de aumentar rápidamente la producción de crudo en la Argentina es ordeñando las piedras.
Méritos personales
Lo importante es tener presente que más allá de los méritos personales (indudables y esperemos no equivocarnos), la mayor cotizante de la argentina va a estar presidida por una figura de consumo local y sin peso especifico en el mundo del oro negro. De la misma manera como el Banco Central está presidido por Mercedes Marcó del Pont , cuyo mayor mérito como economista sería su facilidad para decirle sí a la Presidenta.
En la Argentina hemos tenido muchos casos parecidos al de Miguel Galuccio. Aun cuando no tengamos la YPF que nos gustaría tener, ojalá que el mago Galuccio no termine enredado en las telaraña de la política.
Un último dato: en los últimos cinco años las acciones de las dos grandes competidoras de Schlumberger Limited, donde trabajaba Galuccio, volaron. Pero las acciones de Schulmberger casi no se movieron, porque prácticamente no tiene reservas petroleras, dado que en teoría es una perforadora pura.
Esto tiene que ver con el aumento del costo de la explotación del petróleo. En 2011 el costo unitario de producción del barril trepo más de 20%, a u$s 35,88. Y el costo marginal (que incluye reposición con exploración y explotación) trepo 11%, a u$s 92 por barril.
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08-05-2012 23:45:06Usuario Invitado
06-05-2012 18:19:18Usuario Invitado
06-05-2012 00:47:57Usuario Invitado
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