La quita de los subsidios a los servicios públicos tendrá un impacto en varios indicadores de precios, aunque es altamente probable que no entre en las mediciones del Indec. Lo que sí tendría que sentirse en el IPC son los cargos tarifarios que fijó el Gobierno para financiar la importación de energía realizada en 2011 o los aumentos de subtes, taxis o peajes.
En el primer caso, la población afectada por la medida todavía es minoritaria en términos de la populosa región metropolitana. Pero en los demás casos, se están afectando precios que aunque tengan poca ponderación en el índice, deberían sentirse en el capítulo Servicios, inmovilizado durante años gracias al congelamiento tarifario.
Analizar el efecto de estos cambios en el IPC no apunta a reevaluar al Indec (cuyos relevamientos suelen seguir el sendero de precios mínimos que pacta la Secretaría de Comercio Interior) sino ver hasta dónde el Gobierno se hace cargo de sus propias decisiones de política económica. Si hay una preocupación oficial para que los salarios no realimenten la inflación, es porque hay decisiones oficiales que impactarán en el arranque de la inflación en 2012, como el cerrojo a las importaciones. En materia de precios, la sintonía fina aún está por verse.
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