Puro corto plazo, electoralismo y fuerte devaluación en 2022: el sombrío pronóstico del IAE

El análisis enciende luces amarillas sobre el rumbo de la economía y las consecuencias, no tan lejanas en el tiempo, de dilatar la solución de los problemas a través de un plan económico consistente.

La discusión sobre si el país tiene un plan económico, finalmente quedó saldada. Argentina tiene un plan, asegura el ministro de Economía, Martín Guzmán, pero para los analistas, como mucho, es un plan de corto plazo, que busca mantener en relativa estabilidad y como dé lugar las principales variables -inflación, tipo de cambio, tasa de interés-, casi una transición hasta llegar a las elecciones parlamentarias de octubre. 

Un informe de IAE Business School, asegura que "el plan económico es cortoplacista, llegar lo mejor posible a octubre", y advierte que es una economía que "no apuesta al futuro, porque la tasa de inversión, que cayó 19% en 2020, "no compensa el capital que se destruye".

Ésta es una economía que "no apuesta al futuro, porque la tasa de inversión, que cayó 19% en 2020, "no compensa el capital que se destruye"

El autor del documento es el economista Eduardo Fracchia, quien admite que gran parte de las medidas que se toman y las perspectivas de la economía están teñidas por la pandemia

En ese sentido, sostiene que si ésta se intensifica en una segunda ola y sin vacunas suficientes "será lo mismo que en 2020". En cambio, si se lograr contener el rebrote y no se vuelve a fase 1 "habrá más margen para rebotar entre 4% y 6%", este año.

Pero más allá de las proyecciones, preocupa el escenario planteado de cara a los próximos meses. 

Para Fracchia la inflación reviste una importancia de primera magnitud, en un contexto en el que el Gobierno y su principal espada económica, el ministro Guzmán, sostienen que estará en línea con el 29% incluido en la ley de Presupuesto, una base sobre la que intenta cerrar un acuerdo de precios y salarios, aunque la experiencia histórica demuestra que "suelen terminar mal".

En contraste, la mayoría de los analistas estima que la inflación terminará el año en 50% y los más escépticos ven un 65% anual "por la inflación núcleo que está más nerviosa", asegura IAE. 

Lo que ocurra con la inflación y con el dólar es clave de cara a las elecciones. La primera, busca ser contenida pisando precios, con controles, concertación de precios y salarios y tarifas congeladas. En cuanto al tipo de cambio ya se impone una vez más la lógica del atraso cambiario. 

Incluso en el discurso oficial el dólar aumentaría entre 24% y 25% frente al 29% de los precios minoristas. La restricción cambiaria vuelve al centro de la escena, toda vez que se espera para este año una reducción del superávit comercial, que se estacionaría en la zona de u$s 10.000 millones.

Este superávit incluso podría bajar en un contexto de apreciación cambiaria y con muy bajas reservas netas del BCRA, que se estiman en sólo u$s 3000 millones, recuerda Fracchia. A lo que hay que agregar la brecha cambiaria que habiendo llegado al 130%, hoy se ubica en torno al 70%, todavía muy alto para los estándares internacionales. 

"Todas estas cuestiones de déficit fiscal, falta de reservas, brecha cambiaria, retraso del tipo de cambio, prepararían una fuerte devaluación para el año 2022", señala el analista, si bien rescata la idea de avanzar en la negociación de un nuevo programa con el Fondo, algo que por el momento "está muy abierto".

"Todas estas cuestiones de déficit fiscal, falta de reservas, brecha cambiaria, retraso del tipo de cambio, prepararían una fuerte devaluación para el año 2022", señala Fracchia 

En este contexto, sostiene el documento de IAE Business School, "se extraña aún un plan macro más consistente pero hay que reconocer que, durante el verano que transcurre, Guzmán viene conduciendo bien, sin turbulencias en el dólar oficial ni en los alternativos".

Y recordando al economista Miguel Kiguel, destaca que ésta "es una economía que está en terapia intensiva pero estable".

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