BALANCE DE GESTIÓN

Los números y la herencia de Martín Guzmán: dólar, inflación, FMI y otros indicadores clave

El último tramo de su gestión estuvo marcado por la falta de respuestas para contener la inflación y la suba del tipo cambio informal. En su haber se cuentan la recuperación pospandemia y la renegociación de la deuda.

Luego de 30 meses de gestión al frente del Palacio de Hacienda el renunciante ministro de Economía, Martín Guzmán, deja una economía creciendo en los números de actividad económica y empleo, pero con una grave crisis cambiaria y una inflación desatada, que amenaza llegar a los tres dígitos en algunos meses.

 El ministro llegó con una inflación de 54% anual y la deja en más de 70% anualizada y estimaciones que la elevan hasta 80%. Además Alberto Fernández y Guzmán tomaron la gestión con un dólar a $ 60, que para el Presidente era "un tipo de cambio muy competitivo" en diciembre de 2019. 

Ahora, Guzmán se va con el dólar oficial a $130 y un blue que cerró el viernes a $239, con el CCL superando los $ 252 por unidad. La punta de un iceberg que amenaza con hacer encallar a la economía argentina.   

Sin dudas, no la tuvo fácil el joven ministro, la gran sorpresa del primer gabinete que presentó en diciembre de 2019 el presidente Alberto Fernández. 

A la delicada situación heredada de la gestión Cambiemos, con una la fuerte devaluación del peso en agosto de 2019 tras las PASO, inflación de casi 54% ese año, una economía estancada y la amenaza del default de la deuda soberana en horizonte, se sumó a partir de marzo de 2020 la pandemia. 

En este contexto, la hoja de balance de Guzmán muestra hoy algunos logros y una mayoría de asignaturas pendientes.

Prueba superada

Entre los primeros sobresale, claramente el arreglo de la deuda externa. Primero, con los acreedores privados, que cerró en agosto de 2020, cuando todas las especulaciones y análisis recomendaban hacerlo en el primer trimestre de ese año. Como fuere, la renegociación logró el acuerdo con más del 98% de los tenedores de deuda. 

También logró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacionalpor u$s 44.000 millones alcanzado en marzo pasado o incluso logró aplazar vencimientos con el Club de París, en el marco del acuerdo con el Fondo.

Los esfuerzos puestos en obtenerlos y el logro alcanzado en este sentido fueron tales que le valieron a Guzmán el mote de "ministro de deuda", desconociendo su nombramiento formal como ministro de Economía.

En este contexto, incluso el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario como parte de un programa de Facilidades Extendidas, logró posponer vencimientos hasta 2026 y tener desembolsos trimestrales para "rollear" los compromisos que van llegando hasta entonces, pero en un marco de revisiones del FMI sobre variables clave, que enervan al sector más duro del kirchnerismo.

Esto además del compromiso de ir reduciendo los subsidios a las tarifas de electricidad, gas, agua, transportes y otros servicios públicos, y lograr un incremento contante y sonante en las reservas del Banco Central.

También hubo avances significativos en materia de actividad económica. El primer año de gestión estuvo atravesado por la pandemia de Covid-19 y caída de 9,9% del producto bruto interno, que compensado por la suba de 10,3% en 2021 y crecimiento acumulado a lo largo de 14 meses consecutivos.

Crecieron fuerte la industria manufacturera, la construcción, el comercio y los servicios. Se expandieron las exportaciones y se espera que este año vuelvan a niveles récord (cercanos a los u$s 84.000 millones), en el marco de precios internacionales récord de las commodities agrícolas, por la guerra en Ucrania.

La contracara de este crecimiento de las exportaciones es que subieron mucho más las importaciones, y en un escenario de falta de dólares, el Gobierno debió apelar a un fuerte cepo a quienes quieren importar, incluso bienes intermedios, insumos, bienes de capital o otros capítulos relacionados a la producción.

Asimismo se registraron mejoras en materia de empleo. Hoy se registra una tasa de desempleo del 7%, la menor desde comienzos de 2016, y los analistas observan un mercado laboral dinámico y en expansión.

Balance en rojo

Pero la "bestia negra" de la economía argentina es la inflación y allí Guzmán claramente fracasó en ponerla en caja. La inflación anual de 53,8% en 2019, pasó a 36,1% en 2020, producto de enfriamiento de la economía por la pandemia.

Pero desde allí todo se aceleró, cerrando 2021 con un encarecimiento del costo de vida del 50,9%. En gran medida, los analistas atribuyen la aceleración que se observó desde entonces en el índice de precios al consumidor al excesivo gasto público y el "Plan Platita" impulsado por las elecciones, que supuso una fenomenal emisión monetaria.

Hoy la inflación corre a una velocidad por encima del 5% mensual, tuvo picos de 6,7% en marzo y 6% en abril, y se encamina a terminar el año arriba del 70%. Incluso algunos analistas se animan a proyectar un costo de vida cercano al 80% anual. 

Es el peor indicador de inflación en 30 años, desde la híper de la primera parte del gobierno de Carlos Menem. 

El Gobierno apostó a los controles de precios y acuerdos con la industria de alimentos, restricciones a las exportaciones de carne, acuerdos con exportadores para liquidar divisas, fideicomisos para sostener el precio del trigo, y un sinnúmero de controles y regulaciones. Todo fracasó.

Ninguna logró poner en caja los precios domésticos, ni incentivar las exportaciones o la llegada de capitales. Éste parece haber sido el acto final de la gestión de Martín Guzmán. La cotización del dólar paralelo, de los dólares financieros (dólar Bolsa o MEP, Contado Con Liquidación, etc) y la ampliación de la brecha cambiaria acorralaron al ministro.

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