El Gobierno niega que haya un "cepo" al maíz pero el campo ya se queja por las "malas señales"

El ministerio de Agricultura rechazó que se hayan limitado las exportaciones del cereal tras introducir cambios en el régimen de ventas al extranjero. Pero la Mesa de Enlace protestó por la "burocratización" y la "confusión" y "desconfianza" que estas medidas generan.

La "luna de miel" del Gobierno y el campo duró un suspiro. El buen entendimiento que permitió semanas atrás la presentación en sociedad del proyecto ley para el fomento del Desarrollo Agroindustrial con toda la plana del Ejecutivo y los representantes del campo quedó lejano a la vista de la molestia provocada por la introducción de un régimen más acotado para las exportaciones de maíz

El lunes, el ministerio de Agricultura, a cargo de Julián Domínguez, comunicó a los productores que condicionaba el plazo para la venta de granos de maíz al exterior a la presentación de declaraciones juradas con una fecha de embarque no mayor a los 30 días, lo que elimina del escenario la posibilidad de comprometer ventas y despacharlas a un año, tal como venía trabajando el sector.

Ante la irrupción de esta medida, que en el sector atribuyen a la decisión de Domínguez de "administrar de forma inteligente los saldos exportables", la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias emitió un duro comunicado en el que protesta por lo que interpreta como "decisiones que generan confusión y desconfianza en toda la cadena".

La Mesa de Enlace sostuvo que "burocratizar aún más el régimen de exportaciones y desalentar la producción son malas señales para un país que necesita desarrollo productivo, generación de divisas genuinas, y producir empleo y trabajo".

Los productores enrolados en la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y la Federación Agraria igualmente reconocieron como valioso la flexibilización de las exportaciones de carne vacuna, comunicada también en las últimas horas. Mediante el nuevo permiso, los ganaderos podrán vender al extranjero, y particularmente a China, vacas de categoría D y E, que son consideradas cabezas viejas o de inferior calidad.

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Reacción oficial

La cartera de Agricultura, Ganadería y Pesca rechazó que se haya introducido un nuevo "cepo" en el mercado agropecuarioa y aseguró que este año el país "se encamina a exportar un volumen histórico de maíz, superior a todo precedente, con una producción récord de 60,5 millones de toneladas, de las cuales 38,5 millones tienen como destino la exportación". 

Para la cartera agroindustrial, "las exportaciones están abiertas". Lo que vendría a hacer la nueva reglamentación es asegurar que los despachos al exterior estén fehacientemente respaldados por compras físicas y con barcos nominados con fecha cierta de arribo y partida del país, para evitar maniobras especulativas. Lo implícito, sin embargo, es que la medida desalentaría la exportación, añadiría el volúmen retenido al mercado local, y forzaría de ese modo un recorte de la inflación que las commodities vienen experimentando por los buenos precios internacionales

Siendo que el ciclo de maíz va de marzo de un año -cuando se inicia la cosecha- a febrero del siguiente, y a falta de cinco meses para el inicio de la próxima cosecha, en un contexto de ventas récord al exterior (38,5 millones de toneladas sobre más de 60 millones de producción), el Gobierno insistió en que no hay "limitación" ni "cepo". Asimismo, en la Casa Rosada resaltaron que lo dispuesto no afectará la producción ni las ventas de la cosecha 2022/2023.

El contrapunto, sin embargo, provocó el citado comunicado de la Mesa de Enlace y el necesario descargo del ministerio de Agricultura, cuyo titular, Julián Domínguez, pasó por la Casa Rosada para discutir la situación con Alberto Fernández, que adelantó su regreso de una actividad en Campana para coincidir con el flamante ministro del área.

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